Un despilfarro que la economía del país no permite

Félix Bolaños, ministro de Presidencia, Relaciones con la Cortes y Memoria Democrática. / Mundiario
Félix Bolaños, ministro de Presidencia, Relaciones con la Cortes y Memoria Democrática. / Mundiario
El Consejo de Transparencia insta al ministro Bolaños a detallar el número de asesores adscritos a presidencia del Gobierno. Según el diario Expansión son 785 repartidos entre los 22 ministerios y, de esa cifra, 370 están en el área de Presidencia. 
Un despilfarro que la economía del país no permite

A mediados de agosto, el Consejo de Transparencia instaba al Ministerio de la Presidencia de Bolaños a detallar en el plazo de diez días, ya transcurridos, cuántos asesores y vocales hay adscritos al Gabinete del presidente del Gobierno, qué tareas tienen encomendadas cada uno, cuál es su titulación académica y experiencia profesional acreditadas y cuáles fueron sus retribuciones desde 2020.

El mandato del Consejo de Transparencia deriva de que en setiembre de 2021 un ciudadano reclamó estos datos al Departamento de Bolaños y al no tener respuesta acudió a este organismo encargado de velar por la aplicación de la ley de Transparencia que estimó su petición y exige que ese ministerio remita esa información al reclamante.

Desconozco la respuesta de Bolaños, pero debería ser el primer interesado en dar a conocer la relación de asesores y cargos de confianza adscritos a Presidencia y a otros ministerios para acabar con las especulaciones sobre su número, que el diario Expansión concretaba en marzo en 785 repartidos entre los 22 ministerios y de esa cifra, 370 están en el área de Presidencia. ¿Tendrán tiempo en Presidencia y en los ministerios para escuchar a tanto asesor?

Esta alegría en la contratación pública -Moncloa aumentó, además, un 13% el número de altos cargos en 2021- es un despilfarro para las arcas del Estado que nutren nuestros impuestos y la economía del país no está para despilfarrar dinero público. Es ya un clamor que se reduzca el gasto de la estructura y entramado administrativo del Gobierno central y también de las Autonomías. Empezando por eliminar ministerios inútiles, siquiera como medida ejemplarizante y siguiendo por rebajar la cifra obscena de 20.000 millones del Plan de Igualdad sin proyectos definidos, por acabar con los viajes turísticos de ministras a Nueva York, por eliminar campañas absurdas, tantos asesores y cargos públicos para colocar amiguetes.

Y la política de subvenciones. Los sindicatos recibieron 17 millones, un 23% más que el año pasado y hay cientos de ayudas clientelares a entidades afines. Alguna tan pintoresca como la del ministerio de Exteriores que concedió 1.118.000 euros (BOE, 3.12.2021) a la acción titulada “Mujeres, café y clima: empoderamiento femenino para la resiliencia socioeconómica de la cadena de valor del café frente al cambio climático en Etiopía”. Un título propio de una película de Berlanga

Todos esos y más gastos que no conocemos -el ciudadano percibe un despilfarro descomunal- se pueden recortar. Es la grasa del Estado, decía Juan Rosell, que hay que eliminar con una política que racionalice el gasto y destine el ahorro a “otros usos alternativos” que mejoren la vida de todos los ciudadanos. @mundiario

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