La presidencia de Brasil en el Consejo de Seguridad de la ONU
El próximo 1 de octubre se inicia la presidencia de Brasil del Consejo de Seguridad de la Organizacion de las Naciones Unidas. Esta fecha es importante porque otorga la posibilidad a Brasil de impulsar una agenda temática durante su presidencia mensual del Consejo de Seguridad a favor de Latinoamérica y la Lusofonía ademas de promover iniciativas diplomáticas de gran calado en línea con la activa política exterior brasileña. Uno de los puntos sobre la mesa es la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la cual el pasado 20 de septiembre en Nueva York los diez miembros no permanentes del citado Consejo - Brasil, Ecuador, Albania, Mozambique, Suiza, Gabon, Emiratos Árabes Unidos, Ghana, Japón y Malta - presentaron una iniciativa conjunta para su reforma y ampliación. El Consejo de Seguridad de la ONU cuenta con 15 miembros, 5 permanentes (EE UU, Federación Rusa, China, Reino Unido y Francia) y 10 no permanentes con mandatos bianuales, pero ha enfrentado problemas de funcionamiento debido al hecho -inexplicable ante la nueva realidad geopolítica del siglo XXI - de no existir miembros permanentes en representación de Latinoamérica y la Unión Africana.
Brasil es un firme candidato a incorporarse como miembro permanente en representación de América Latina en la próxima ampliación del Consejo de Seguridad de la ONU. En 1963 se realizó una ampliación de miembros no permanentes del Consejo de Seguridad ante la entrada de los países surgidos de los procesos de descolonización. Es obvio que en una ONU de 193 estados miembros es necesario ampliar el numero de miembros del Consejo así como garantizar un equilibrio geográfico y poblacional. En este sentido la reciente intervención del presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, ante la Asamblea General de la ONU ha expuesto con claridad la firme voluntad de la nación carioca de desarrollar un papel central en representación de América Latina -tras su reincorporación a la CELAC- avalado por sus más de 200 millones de habitantes y su posición como la 11ª economía del planeta. En la actualidad Brasil, como prueba de su creciente liderazgo internacional, ostenta la presidencia del G-20, el grupo que reúne a las principales economías mundiales, así como es uno de los miembros de los BRICS, una organización multilateral que reéne a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.
El embajador representante permanente de Brasil ante la ONU, uno de los mas prestigiosos diplomáticos brasileños Sergio Franca Danese, apoyado por un amplio equipo de colaboradores ha desarrollado desde su llegada a Nueva York un meritorio esfuerzo para ampliar y reforzar la presencia y el liderazgo de Brasil en la ONU así como visualizar en el seno del Consejo de Seguridad la decidida apuesta brasileña por una diplomacia multilateralista a favor de la Paz, los Derechos Humanos y el Desarrollo. En este sentido la candidatura brasileña al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, esta recibiendo amplios apoyos y respaldos entre los estados miembros y organismos internacionales. Igualmente otra revinidicación histórica como la incorporación de la lengua portuguesa como idioma oficial de la ONU - al mismo nivel que las seis lenguas oficiales actuales: ingles, español, frances, ruso, chino y árabe - tiene cada vez mas posiblidades de concretarse. Esta solicitud es muy razonable dado que la lengua portuguesa cuenta con mas de 275 millones de hablantes en el mundo, es la lengua mas hablada en el hemisferio sur del planeta y es idioma oficial en países o regiones autónomas en Europa, América, África, Asia y Oceanía.
Dilma Rousseff, la ex presidenta de Brasil (2011 - 2016), asistio en 2022 a la toma de posesión de la nueva presidenta de Honduras, Xiomara Castro. Tuve oportunidad de conocerla en este acto de toma de posesión, al que también fui invitado y al que asistio la vicepresidenta de EE UU, Kamala Harris, en Tegucigalpa y mantuvimos varias reuniones con las instituciones de integracion regional de los países centroamericanos. En todas ellas se constató la enorme proximidad y afecto entre Centroamérica y Brasil así como la voluntad mutua de avanzar en la integración latinoamericana. Anteriormente en Lisboa, en la sede de la Asamblea de la República en un evento institucional euro-latinoamericano con la presencia del primer ministro Antonio Costa, tuve también el placer de mantener cordiales reuniones con las senadoras Gleisi Hoffmann y Vanessa Grazziotin así como con el senador Roberto Requiao. En todas ellas se volvió a constatar la voluntad de ampliar las relaciones entre Centroamérica y Brasil, en esta ocasión en el campo de la diplomacia parlamentaria.
Brasil ha establecido una solida red de realaciones internacionales desde el continente asiático con China y la ASEAN, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, hasta la Unión Africana - con la presencia de varios países lusofonos como Mozambique, Angola, Cabo Verde, Guinea Bissau, Sao Tome e Principe y Guinea Ecuatorial - o la Unión Europea donde desde Portugal y España, que cuenta con Galicia como puente hacia la Lusofonia por la proximidad lingüística y cultural con sus vecinos portugueses, se ha reforzado la relación tanto a nivel institucional, económico como cultural. En este sentido destaca la labor en Madrid de la Embajada del Brasil con el activo embajador Orlando Leite Ribeiro y un equipo de experimentados diplomáticos entre los que sobresalen Luiz Claudio Themudo y Flavio Bettarello.
Tuve oportunidad el pasado mes de marzo en una de mis estancias en Nueva York en calidad de Enviado Especial de la Presidencia de la Corte Centroamericana de Justicia para Naciones Unidas de mantener una cordial reunión en la Misión de Brasil ante la ONU para analizar la colaboración Centroamérica-Brasil. En este sentido tanto el entonces Embajador Representante Alterno Joao Genesio como el Consejero y diplomático de carrera Víctor Silveira Braoios explicaron la gran importancia que Brasil estaba dando durante su actual mandato bianual en el Consejo de Seguridad de la ONU ( 2022-2023 ) a Centroamérica así como la tradicional política exterior en las ultimas decadas de Brasil a favor de incrementar las relaciones institucionales, económicas y culturales con los estados centroamericanos y las instituciones de la region. Sin duda Brasil, el gigante latinoamericano por población y economía, tiene una vocación firme de impulsar el proceso de integración regional de América Latina así como los procesos de integración regionales en Centroamérica, la Comunidad Andina y el Mercosur. La presencia de Brasil como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ON, en un confiemos muy próximo futuro, sin duda sera una excelente noticia para todos los países de America Latina así como los de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa y permitirá adecuar la estructura de la ONU a la nueva realidad geopolítica del siglo XXI. @mundiario