¿Podría ser Ron DeSantis el próximo presidente de Estados Unidos?

El gobernador de la Florida ha aumentado su popularidad entre los republicanos en toda la nación.

Ron DeSantis, gobernador de Florida, EE UU. / RR SS.
Ron DeSantis, gobernador de Florida, EE UU. / RR SS.

Al gobernador de la Florida, el republicano Ron DeSantis, le han llamado Trump 2.0 por sus posturas ultraconservadoras y su defensa a capa y espada de los intereses de la empresa privada. Sin embargo, el mote ignora que la relación entre los dos políticos dista en estos momentos de ser armoniosa.

En las elecciones de medio término del pasado 8 de noviembre, la “ola roja” —la pronosticada avalancha de victorias del Partido Republicano— no se produjo. La votación de la generación más joven —los nacidos después del año 2000 que este año votaron por primera vez— fue decisiva para frustrar el gran triunfo republicano que muchos esperaban y otros tantos temían.

Una victoria arrolladora

Pero en la Florida, DeSantis se impuso por amplio margen en la contienda por la gobernación al demócrata Charlie Crist, que fue gobernador del Estado del Sol entre 2007 y 2011. De esa manera, aunque a nivel nacional los republicanos no obtuvieron las victorias que esperaban, en la Florida fortalecieron su posición, gracias a la popularidad de DeSantis entre los electores del estado. Incluso en el condado de Miami-Dade, tradicionalmente un bastión demócrata, el gobernador se alzó con el triunfo.

A lo largo de los años, la Florida ha cambiado su composición política, entre otros factores por la llegada masiva de fugitivos de gobiernos de izquierda en Cuba, Venezuela y Nicaragua. Estos inmigrantes suelen ser conservadores y al adquirir la ciudadanía estadounidense y el derecho al voto ejercen un peso considerable en los resultados electorales. La llegada de numerosas empresas atraídas por las convenientes políticas fiscales de DeSantis también ha inclinado la balanza a favor del gobernador.

DeSantis nació en la ciudad de Jacksonville, en el noreste de la Florida, en 1978. Estudió historia en la Universidad de Yale, y después entró en la Universidad de Harvard a estudiar derecho. En el segundo año de la carrera, pasó a formar parte de la división legal de la Marina de Guerra, donde trabajó en la base norteamericana de Guantánamo, en Cuba, y después en Irak, como asesor legal de los Navy Seals, las tropas especiales estadounidenses.

Tras retirarse de la Marina, fue elegido representante al Congreso en 2012. Seis años después, ganó la gobernación de la Florida.

El triunfo en la elección de noviembre de este año consolidó a DeSantis como una relevante figura republicana en todo el país, un político que se destaca por la firmeza con que defiende posiciones conservadoras.

En 2020, frente a la pandemia de la COVID-19, uno de sus mayores retos como gobernador, DeSantis ordenó al principio el cierre de escuelas y empresas y el uso de mascarillas y otras medidas como el distanciamiento social para prevenir los contagios. Pero en abril de ese mismo año dio marcha atrás: levantó muchas restricciones, y luego ordenó que las clases dejaran de ser virtuales y las escuelas volvieran a abrir, a pesar de que el índice de contagios en la Florida era muy elevado. DeSantis considera que sus decisiones ante la pandemia fueron un triunfo que mantuvo la economía a flote y que incluso causó una bonanza económica cuando muchas empresas se trasladaron a su estado, huyendo de las medidas más restrictivas en otras partes del país. Sin embargo, no ha mencionado que la cantidad de muertes por COVID en la Florida es mucho mayor que en toda China, donde apareció el virus: 5.235 en el país asiático al momento de escribir este artículo, frente a 83.201 en la Florida.

En marzo de este año, DeSantis aprobó un proyecto de ley que prohíbe hablar sobre orientación sexual e identidad de género en las escuelas primarias, una ley a la que los defensores de los homosexuales llaman “No digas gay”. En abril, promulgó una prohibición a la enseñanza en las escuelas de la teoría crítica de la raza, que afirma que siglos de esclavitud y racismo siguen impactando a la sociedad y a las instituciones estadounidenses de hoy. Y en septiembre, en un claro desafío al gobierno federal, usó fondos públicos de la Florida para fletar dos aviones y trasladar a unos cincuenta inmigrantes venezolanos desde Texas —por cuya frontera con México habían entrado en Estados Unidos— al próspero enclave de Martha’s Vineyard, en el estado de Massachusetts, donde la mayoría del electorado es liberal y sostiene posiciones favorables a la inmigración.

Estas acciones de DeSantis ante la pandemia, la orientación sexual y el racismo le han ganado el repudio de los progresistas. Pero han aumentado su popularidad entre los numerosos floridanos de tendencia conservadora y entre muchos republicanos en todo el país. DeSantis se presenta como un abanderado del anticomunismo y un salvador de la nación frente a los demócratas, a quienes los extremistas acusan falsamente de “comunistas”. Su aplastante triunfo en las elecciones de medio término le ha otorgado un puesto destacado en el escenario político nacional. Y no son pocos quienes lo consideran una alternativa mucho más conveniente que el ex presidente Donald Trump para aspirar a la Casa Blanca en las elecciones de 2024.

El respaldo republicano

DeSantis no ha anunciado (¿todavía?) su aspiración presidencial. Pero su respaldo entre los republicanos de cara a una contienda por la Casa Blanca ha aumentado once puntos para situarse en un 28 por ciento. Trump, a quien muchos culpan por el fracaso de la “ola roja” en las elecciones de medio término, ha bajado nueve puntos en las preferencias del electorado republicano, aunque sigue muy por delante con un 46 por ciento.

Esa ventaja, no obstante, podría reducirse en los próximos meses, y Trump lo sabe. Por eso ha lanzado ataques contra DeSantis, llamándolo “desleal” y evitando mencionar su arrolladora victoria en la batalla por el puesto de gobernador. Si DeSantis se postula, dijo el ex presidente, “creo que estaría cometiendo un error… No creo que sea bueno para el partido”. Sin embargo, muchos republicanos no piensan lo mismo, y esperan que el gobernador de la Florida aspire al máximo cargo de la nación. Lo más probable es que eso ocurra, y entonces las primarias republicanas de 2024 serán un reñido torneo entre una estrella en ascenso, DeSantis, y un ex presidente, Trump, que todavía es el rostro del partido y que aún puede ganar. @mundiario


Invito a los lectores de MUNDIARIO a leer mi novela La espada macedonia y mi ensayo Biden y el legado de Trump, publicados por Mundiediciones.

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