EE UU incauta cuatro buques iraníes que transportaban petróleo hacia Venezuela

Buque iraní. / RR SS.
Buque iraní. / RR SS.
El poder en Caracas sigue subordinado a la élite militar que Washington busca tumbar con todo su arsenal financiero, diplomático y militar. El pulso sigue sin tregua. La gasolina y el mar son su nuevo campo de confrontación.
EE UU incauta cuatro buques iraníes que transportaban petróleo hacia Venezuela

El espacio geopolítico del comercio y de la energía sigue siendo el principal epicentro de las tensiones actuales entre Estados Unidos y Venezuela. El Gobierno de Donald Trump insiste en mantener su agenda de máxima presión para derrocar al régimen comunista de Nicolás Maduro, que ha creado una compleja estructura de control militar, político y económico para sostenerse en el poder del país mediante el dominio territorial con sus grupos de inteligencia policial, militar y parapolicial. La Casa Blanca ve en el combustible y en el petróleo el principal punto débil para seguir socavando la arquitectura financiera que le permite a Maduro seguir en el Palacio de Miraflores, en la capital venezolana, Caracas. 

Es por ello que Estados Unidos confiscó este viernes el cargamento de cuatro tanqueros que supuestamente trasladaban combustible de Irán con destino a Venezuela, en una nueva escalada de tensiones contra dos gobiernos a los que Washington se opone. 


Quizás también te interese:

La gasolina iraní se agotó en Venezuela mientras la crisis económica no da tregua


La estrategia de la Administración Trump se centra en levantar un cerco financiero que les impida a esos dos regímenes autoritarios, los de Irán y Venezuela, acceder a los mercados en los que se abastecen de capitales por la vía del endeudamiento, las inversiones, las exportaciones energía y petróleo venezolano o iraní, lo que reduce drásticamente el flujo de rentas que Caracas y Teherán reciben para sostener sus cúpulas de Gobierno, incluso mucho más que para sostener a sus poblaciones. 

El Departamento de Justicia de EE UU informó este viernes en un comunicado que confiscó "aproximadamente 1.116 millones de barriles de petróleo con la colaboración de socios extranjeros", que no identificó.

El bloqueo naval de EE UU

Esto significa que Washington, de manera implícita, ya ha iniciado un bloqueo naval y comercial contra cualquier buque o tanquero que tenga como destino Venezuela. Esta es una acción táctica disuasiva indirecta mediante la cual EE UU prevé aislar al país sudamericano de las rutas comerciales y zonas económicas de comercio marítimo que lo conectan con los mercados del hemisferio oriental al otro lado del Océano Atlántico, es decir, con los países del Medio Oriente o mundo árabe y las naciones de Asia, donde China y Corea del Norte son también cooperantes del régimen venezolano.

"Después de la ejecución de la orden de decomiso de Estados Unidos, la Marina de Irán abordó por la fuerza un barco no relacionado en un aparente intento de recuperar el petróleo incautado, pero no tuvo éxito", detalló.

Detonó un conflicto marítimo entre las embarcaciones de ambos países, pero una unidad del Comando Sur de EE UU logró repeler el acercamiento de Irán y evitó que se llevara la carga. EE UU anunció que está trasladando hacia Houston (Texas) el combustible y el crudo que estaba almacenado en el tanquero iraní.

El Comando Central de las fuerzas armadas de EE.UU. compartió un video en Twitter del supuesto intento de Irán por recuperar el cargamento asegurado, según reseñó la cadena británica BBC.

Es así cómo se evidencia que el pulso entre el Gobierno de la mayor superpotencia mundial, EE UU, ve en el Mar Caribe y sus límites con el Océano Atlántico un potencial espacio geopolítico donde podría arreciar su política exterior de presión total contra el régimen de Maduro, a quien busca inducirle una ruptura en la jerarquía de poder entre los altos mandos militares venezolanos mediante la sequía de combustible y de recursos financieros que el Gobierno chavista capta con la venta de la gasolina que compra a Irán a precios internacionales dentro de Venezuela, específicamente en dólares, para dirigirla al inmenso y lucrativo mercado oficial, y negro al mismo tiempo, que moviliza más de 1.000 millones de dólares con los pagos de combustible en las estaciones de servicio y en las estructuras de reventa que se forman en las altas esferas de la Guardia Nacional, la Policía Nacional y el Ejército. 

Al menos un 70% de esos flujos de dólares en efectivo se concentran en la alta cúpula gerencial de la estatal petrolera venezolana PDVSA y de ahí pasan al Gobierno de Maduro junto con sus grupos de poder en la Fuerza Armada, encabezada en férrea lealtad hacia el régimen por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López.

El Departamento de Justicia estadounidense se limitó a informar este viernes que “el 2 de julio de 2020, Estados Unidos presentó una orden para decomisar toda la carga de productos petrolíferos a bordo de cuatro petroleros de bandera extranjera, incluidos Bella, Bering, Pandi y Luna”.

La gasolina, el choque continuo entre Washington y Caracas

Esos tanqueros fueron los que transportaron el primer cargamento de 1,4 millones de barriles de gasolina a Venezuela en junio, que el Gobierno de Maduro pagó al Gobierno de Irán con 30.000 onzas de oro puro, equivalente a unos 60 millones de dólares. Tras varias advertencias de Washington, los buques lograron pasar sin interferencias del sistema de vigilancia y control del Comando Sur de EE UU en el Mar Caribe y finalmente lograron atracar en el puerto venezolano de Puerto Cabello, en el centro-norte del país.

Según un reporte de The Wall Street Journal, “los cuatro tanqueros viajaban originalmente como parte de una flotilla de nueve petroleros, incluidos cinco buques iraníes, que fueron escoltados por un barco de inteligencia naval también iraní”.

Por su parte, el embajador de Irán en Venezuela, Hojat Soltani, aseguró que este incidente se trata de una “mentira” y una “guerra psicológica de la máquina de propaganda de EE UU”. Sin embargo, Teherán no ha mostrado pruebas y el Gobierno venezolano no se ha pronunciado.

El país sudamericano ya no tiene inventarios del combustible que importó de Irán hace dos meses, por lo que ha impuesto un estricto sistema de racionamiento que ha derivado en la absoluta ausencia de gasolina en las estaciones de servicios, largas filas de autos sin lograr repostar, mercados negros de revendedores que obtienen el combustible a través de redes de contactos y enormes estructuras de tráfico de intereses con funcionarios de la Guardia y la Policía Nacional, que controlan todas las estaciones de servicios de los 23 estados del país. En ese mercado tan volátil e ilícito, se consigue la gasolina a un exorbitante precio de 3 dólares por litro, un dólar más caro que la gasolina oficialmente más costosa del mundo; la de Hong Kong a poco más de 2 dólares el litro.

“Las cuatro embarcaciones de propiedad privada comenzaron a despegarse de la flotilla después de que las autoridades estadounidenses se pusieran en contacto con sus dueños”, según los reportes de la agencia Reuters con fuentes del Departamento de Justicia estadounidense. 

¿Qué pasó realmente?

La versión de los hechos que esgrimen desde la Casa Blanca es que esos buques iraníes no eran propiedad del Gobierno de Teherán, por lo cual fueron disuadidos por EE UU de desviarse de esa ruta, aunque no se descarta la tesis de que el régimen iraní haya decidido camuflar sus envíos de combustible a Venezuela con embarcaciones privadas sin bandera para eludir y tratar de burlar las sanciones comerciales de Washington al régimen de Nicolás Maduro, vigentes desde 2018.

“Los barcos no son iraníes, y ni el dueño ni su bandera tienen nada que ver con Irán. El terrorista Trump no puede compensar su humillación y derrota contra Irán con falsas propagandas”, denunció el embajador iraní en Caracas a través de su cuenta de Twitter.

Entretanto, las tensiones de EE UU con dos regímenes autoritarios a ambos lados del mundo; Venezuela en Sudamérica e Irán en el Medio Oriente, continuarán escalando a medida que sus Gobiernos totalitarios profundicen sus mecanismos y estructuras de control para mantenerse en el poder incluso con mayores márgenes de acción por la actual crisis de la pandemia de coronavirus. El poder en Caracas sigue subordinado a la élite militar que Washington busca tumbar con todo su arsenal financiero, diplomático y militar. El pulso sigue sin tregua. @mundiario

EE UU incauta cuatro buques iraníes que transportaban petróleo hacia Venezuela
Comentarios