El conservador Santiago Peña es investido como nuevo presidente de Paraguay

El joven economista ha asumido la presidencia bajo la sombra de su mentor, el expresidente Horacio Cartes y asegura la continuidad del Partido Colorado, tras 71 años en el poder.

Santiago Peña, presidente de Paraguay, y Leticia Ocampos, primera dama. / RR.SS.
Santiago Peña, presidente de Paraguay, y Leticia Ocampos, primera dama. / RR.SS.

Santiago Peña, un joven economista de apenas 44 años, ha tomado posesión como el nuevo presidente de Paraguay este martes. Su ascenso ha sido impulsado por el Partido Colorado, un auténtico dinosaurio y fuerza política conservadora que ha mantenido un dominio de 71 años en el poder, alternando entre periodos democráticos y dictadura. Sin embargo, Peña asume su mandato bajo la influencia de su mentor político, el expresidente Horacio Cartes, quien ha sido catalogado como “significativamente corrupto” por parte de Estados Unidos.

Después de dejar su cargo en el Banco Basa, propiedad de la familia Cartes, Peña ganó las elecciones el pasado 30 de abril con la promesa de generar medio millón de empleos en un país de siete millones de habitantes. En su discurso de investidura frente al Palacio de Gobierno en Asunción, Peña reafirmó su compromiso de enfrentar los desafíos económicos y sociales del país. El nuevo presidente enfrenta la tarea de lidiar con la pobreza que afecta a un tercio de la población paraguaya, así como el alto porcentaje de empleos informales y la emigración de dos millones de personas.

Además, tendrá que manejar las relaciones diplomáticas con diferentes naciones, incluyendo Estados Unidos e Israel, con quienes ha prometido estrechar lazos, así como mover ficha en el tablero geopolítico mundial al trasladar la embajada paraguaya en de Tel Aviv a Jerusalén. Peña también busca reforzar las relaciones con Taiwán, a quien ha prometido que Paraguay seguirá siendo el último país de América del Sur que reconocerá a Taipéi en lugar de Pekín, y también está dispuesto a restablecer las relaciones con Venezuela, reabriendo la embajada en Caracas, que había sido cerrada por el Gobierno de Mario Abdo Benítez en medio del aislamiento internacional contra el régimen bolivariano.

No obstante, Peña asume su cargo bajo la sombra de su mentor político Horacio Cartes, quien fue acusado por Estados Unidos de corrupción antes, durante y después de su presidencia. La designación de algunos ministros y secretarios cercanos a Cartes ha llevado a especulaciones sobre la verdadera gobernabilidad política del nuevo mandato, que ya se ha avanzado que se reducirá el tamaño del Estado.

El panorama económico de Paraguay sigue vinculado a la producción de productos agrícolas como la soja y la carne. Aunque estos rubros generan ingresos, no crean suficientes empleos. Paraguay también se ha visto relacionado con el tráfico de drogas, ya que sus principales productos de exportación también están siendo utilizados para el tráfico ilícito.

El nuevo Gobierno de Peña también ha sido objeto de críticas. Mientras cientos de organizaciones del campo y la ciudad, junto a partidos progresistas y de izquierda, se manifestaban contra su administración, Peña reafirmó su posición sobre la relación con Taiwán y su compromiso con valores democráticos.

El camino de Peña al liderazgo de Paraguay está marcado por desafíos internos y externos, así como por el legado de su mentor político. Con el país en busca de un camino hacia la igualdad y el progreso, la gestión de Peña enfrentará el escrutinio de una sociedad civil atenta a los cambios que se avecinan. @mundiario

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