Tibia y tardía condena de Bolsonaro desde Florida al asalto a las sedes oficiales de Brasil

El exmandatario, que se encuentra en EE UU desde diciembre y que no acudió a la toma de posesión de Lula da Silva, ha aseverado que “las invasiones escapan a la regla”.

Jair Bolsonaro, expresidente de Brasil. / RR.SS
Jair Bolsonaro, expresidente de Brasil. / RR.SS

Jair Bolsonaro rompe el silencio. Horas después de que miles de seguidores del exmandatario brasileño ultraderechista tomaran por la fuerza las sedes del palacio de Gobierno, el Senado, la Cámara de Diputados y el Supremo Tribunal Federal, Bolsonaro ha condenado a través de un hilo en Twitter los actos vandálicos cometidos en la tarde del domingo, mientras él se encuentra en Orlando, Florida. Una condena tan tibia como tardía.

“Las manifestaciones pacíficas, conforme a la ley, son parte de la democracia. Sin embargo, las depredaciones e invasiones de edificios públicos como las ocurridas hoy, así como las practicadas por la izquierda en 2013 y 2017, escapan a la regla”, ha aseverado el expresidente, en referencia a las protestas sucedidas en la recta final del Gobierno de Dilma Rousseff, antes de su destitución, y las manifestaciones que se produjeron después, en las que el edificio del Congreso también fue vulnerado.

“A lo largo de mi mandato, siempre he estado dentro de las cuatro líneas de la Constitución respetando y defendiendo las leyes, la democracia, la transparencia y nuestra sagrada libertad”, ha añadido Bolsonaro. “Además, repudio las acusaciones, sin pruebas, que me atribuye el actual jefe del poder ejecutivo de Brasil”, ha sentenciado el expresidente en el último mensaje que cierra el hilo y trata de desvincularse de las palabras de Luiz Inácio Lula da Silva, que le ha responsabilizado por los actos de sus seguidores.

El exmandatario ultra no se encontraba en la capital cuando sucedió el asalto de este domingo, sino en la ciudad de Orlando, donde se ha alojado la última semana. Bolsonaro partió junto a su familia en un avión presidencial y su equipo de seguridad el 30 de diciembre, pasó Nochevieja y celebró Año Nuevo en EE UU, por lo que no asistió en la investidura de Lula, rompiendo así la tradición de que el presidente saliente le entregue la banda presidencial a su sucesor, electo en los comicios generales de octubre.

Lula da Silva responsabiliza a Bolsonaro

Por su parte, el presidente de Brasil, Lula da Silva, ha calificado el asalto a las sedes de los poderes del Estado como una “barbarie” cometida por “vándalos fascistas”, por lo que prometió que los implicados en la toma del Palacio del Planalto, el Congreso Nacional y la Corte Suprema serían “encontrados” y “castigados”. Así lo ha asegurado en medio de una comparecencia en la que decretó la intervención federal de las fuerzas de seguridad en la zona del Distrito Federal, es decir, la capital Brasilia.

“Estas personas son todo lo que es abominable en la política, invadir la sede del gobierno, la sede del Congreso y la sede de la Corte Suprema como verdaderos vándalos destruyendo todo a su paso” dijo Lula en su alocución, en la que denunció supuestas fallas de seguridad que permitieron el ingreso de miles de bolsonaristas en los edificios gubernamentales alrededor de la Plaza de los Tres Poderes.

“La democracia garantiza el derecho a la libre expresión, pero también exige que se respeten las instituciones. No hay precedentes en la historia del país de lo que han hecho hoy. Por eso deben ser castigados (…) y averiguaremos quiénes son los financiadores de los que han ido hoy a Brasilia, y todos pagarán con la fuerza de la ley”, ha sentenciado el líder del Partido de los Trabajadores.

El mandatario socialista ha insistido en que los radicales han sido “estimulados” por el expresidente Jair Bolsonaro. En las últimas semanas se han producido protestas de simpatizantes del dirigente ultra del Partido Liberal (que ha condenado el asalto), en la que los manifestantes pretendían provocar una intervención militar por parte del Ejército brasileño para impedir que Lula da Silva fuera investido como presidente. Cuando el exmandatario juró el 1 de enero para su tercer mandato, el deseo de los rebeldes se trasladó a derrocar el Gobierno recién instalado en Planalto.

Alexandra Ocasio-Cortez pide que EE UU “deje de dar refugio” a Bolsonaro

Por otro lado, Lula ha recibido un sólido respaldo por parte de líderes mundiales y políticos de la comunidad internacional, desde el presidente de EE UU Joe Biden, el español Pedro Sánchez o sus socios progresistas en América Latina como Gustavo Petro en Colombia y Gabriel Boric en Chile.

En una línea más allá se ha pronunciado la congresista estadounidense del Partido Demócrata, Alexandra Ocasio-Cortez, que ha vinculado este domingo la toma de las instituciones de Brasil con el asalto al Capitolio de EE UU, que ocurrió hace exactamente dos años por parte de los simpatizantes ultras del presidente saliente, Donald Trump, para impedir la certificación de la victoria en las urnas del demócrata Joe Biden que se estaba realizando esa tarde en el Senado.

“Casi dos años después del día en que el Capitolio de los Estados Unidos fue atacado por fascistas, vemos movimientos fascistas en el extranjero que intentan hacer lo mismo en Brasil. Debemos solidarizarnos con el gobierno elegido democráticamente de Lula. Estados Unidos debe dejar de otorgar refugio a Bolsonaro en Florida”, ha escrito la parlamentaria progresista, aunque la condición de Bolsonaro no es el mismo estatus de un refugiado. @mundiario

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