Crítica de Memorias de un caracol: una joya de la animación digna del Oscar

Memoirs of a Snail demuestra más que la belleza del stop-motion, sino que se torna en una historia oscura y arriesgada digna de aplaudir.
Memorias de un caracol. / RRSS
photo_camera Memorias de un caracol. / RRSS

Memorias de un caracol es una de las películas más profundas del último año, y probablemente la historia más emotiva de esta temporada.

Esta nueva estrella del stop motion viene a contar la historia de un par de gemelos, que tras el fallecimiento de sus padres son separados, y cada uno es adoptado por familias diferentes, aunque el sueño de volverse a ver jamás desaparece. Sin embargo, las calamidades de la vida, el dolor y la depresión no serán ajenas, adentrándonos en los dolores del alma, la mente y el corazón.

Crítica a Memorias de un caracol

Esta es una película brillante. Probablemente desde Pinocho de Guillermo del Toro no tenemos una película animada que se aventure en ser oscura, en mostrar partes de la realidad que pocos se atreven a contar y que nos reitera algo vital: la animación no es solo un género infantil.

Memorias de un caracol solo puede ser descrito como algo osado, es un viaje de múltiples sensaciones que poco a poco despierta diferentes emociones, recalcando la importancia de la escencia de cada persona, pero sin dejar de lado la tristeza que rodea nuestra cotidianidad. Y con ello explora tanto como quiere, desde el significado de la muerte, la separación de un ser querido, el bullying, la depresión, los fetiches, la homofobia y el amor puro.

Es sorprendente, por no decir anonadante, como hay un cambio tan abrupto en el tono de la película una vez que te cuentan la historia de Gilbert, el hermano gemelo, una brutalidad repugnante que perdura hasta hoy en día, pero donde antes no había ni el mínimo rastro de humanidad. La zozobra de su hermana se resiente en uno como espectador, el peso mental y emocional que representa, y también los horrores que le llevan a vivir después.

Afortunadamente, aparece Pinki en la historia, una viejita llena de vida y extravagancia que sirve para rebosar el guion de alegría, y a su vez para fungir como soporte emocional, convirtiéndose en el personaje MVP de la película.

Memoirs of a Snail se gana una rotunda recomendación para ver en cines, poniendo en duda quién se llevará la estatuilla a Mejor Película Animada, ya que Flow y El robot salvaje son contendientes igual de fuertes. @mundiario