Flow, un mundo que salvar de Gints Zilbalodis podría ser la sorpresa animada del año. Coescrita por Zilbalodis y Matiss Kaza, es una aventura sublime sobre un gato negro tratando de sobrevivir a una inundación masiva, sumergiendo al espectador en la acción sin diálogos, pero con una cámara en movimiento de 360 grados. Después de ganar los premios principales en los festivales Animation Is Film y Ottawa International Animation, la película de Letonia, que compite por el Óscar a la Mejor Película Internacional, también aspira a la Mejor Película de Animación.
Todo comenzó con el cortometraje estudiantil de Zilbalodis de 2012, Aqua, sobre un gato que supera su miedo al agua en el océano. Esto inspiró a Flow, un mundo que salvar (su segundo largometraje después de Away), que expande enormemente la historia, de manera que ahora es un gato negro enfrentando su miedo al agua y a otros animales, escapando de una inundación en un bote con un capibara, un lémur, una cigüeña y un golden retriever.
“Nunca he tenido diálogos en ninguna de las películas que he hecho, así que pienso en historias que tengan sentido”, manifestó Zilbalodis.
“Y en este caso, son todos animales comportándose como animales porque me siento más cómodo contando historias de esta manera. Además, soy una persona visual, y puedo ser más expresivo con todas las demás herramientas. Sin diálogos, tengo que inventar de formas más únicas. Me permite ser más cinematográfico, y puedo usar la cámara más como una herramienta narrativa. Y creo que en la animación, especialmente, aunque mi objetivo es mantenerla lo más realista posible", continuó.
Allí por el 2019
Zilbalodis comenzó Flow, un mundo que salva en 2019 con un pequeño equipo entre su estudio en Letonia (Dream Well Studio) y otros en Francia (Sacrebleu) y Bélgica (Take Five), donde se realizó la animación principal. Usaron el software de código abierto Blender con su renderizador en tiempo real, que ofrece una calidad similar a la de un videojuego, solo que un poco más refinada. Quería que los personajes tuvieran un aspecto más estilizado y los fondos fueran más detallados.
“Queríamos crear esa sensación inmersiva en la que puedas sentir todas estas texturas diferentes y los elementos de la película: el agua y el viento”, explicó y agregó: “Pero no quería un realismo total, aún quería que se sintiera algo hecho a mano de alguna manera, o que tuviera imperfecciones y pinceladas, y que los colores estuvieran algo exagerados o fueran un poco impresionistas.”
Todo se centró en la cámara siguiendo al gato en su peligroso viaje a través de los exquisitos entornos, permitiéndonos llenar los vacíos al dar una impresión de detalle. “Lo llenas con tus propias experiencias”, añadió Zilbalodis. “Mucha gente me ha dicho que se ve exactamente a su gato", reveló.
Flow, un mundo que salva comienza con la imagen de un gato delgado con ojos ámbar mirándose en el reflejo de un charco. El felino se encuentra en un bosque rodeado de grandes esculturas de gatos, pero no hay señales de vida humana. Más tarde, después de robar un pez a cinco perros distraídos, el gato huye de su vida antes de que llegue la inundación, y escapa con una manada de animales, finalmente encontrando refugio en el bote con ellos.
“Y estaba todo en el guion que el agua también está como alterada, tiembla para mostrar cómo el gato también está experimentando estas emociones. Tomó mucho tiempo desarrollar la física del agua y la interacción con los animales, con un equipo pequeño, literalmente días antes del estreno. Hay tantos tipos diferentes de agua, está el charco, el lago, el mar tormentoso, la lluvia y todos estos diferentes tipos de salpicaduras, así que tuvimos que crear muchas herramientas nuevas solo para todos esos momentos.”, comentó el director.
La mayor parte de la acción ocurre en el bote, mientras los animales navegan hacia la seguridad y aprenden a confiar unos en otros. Zilbalodis estudió muchos videos para entender cómo podrían comportarse de manera creíble e interesante en tales circunstancias. “He tenido un gato así, y también he tenido perros, similares al perro de la película”, contó.
“Y básicamente, el gato, a lo largo de la historia, aprende a abrirse a los demás y trabajar en equipo, lo cual es un viaje similar al que yo atravesé haciendo esta película, porque solía trabajar solo.”, explicó Zilbalodis.
El mensaje que pensó el director
“Pero no quería tener un mensaje simple de que ser independiente es malo y trabajar juntos es bueno, así que queríamos que el personaje del perro equilibrara esta idea, comenzando siendo muy confiado, siempre buscando a alguien que le diga qué hacer. Y de hecho, termina siendo más independiente y empieza a pensar por sí mismo. El lémur y el pájaro buscan una especie de conexión con otros, un lugar al que pertenecer, y el gran roedor es el único personaje que no cambia mucho.”, argumentó.
Sin embargo, el gato no tiene un arco sencillo lo que hace que el viaje sea más relatable. “Se vuelve más valiente y algo abierto a los demás, quería mostrar que, incluso después de todo lo que han pasado, hay problemas que no se pueden resolver, pero puedes aprender a vivir con ellos y aceptarlos.”, concluyó el director. @mundiario