Carmona, un lugar para visitar y disfrutar
Dentro de la provincia de Sevilla a pocos kilómetros da la capital se encuentra la población de Carmona, candidata a ser declarada Patrimonio Mundial por la Unesco.
Esta candidatura se centra en el patrimonio cultural, patrimonial y natural que posee. Desde las evidencias de la intervención humana desde hace más de 5.000 años, desde inicios del período calcolítico, hasta la actualidad siendo ya una ciudad dormitorio de Sevilla, por ella han pasado todas las culturas que han habitado por la zona del Guadalquivir.
De hecho fueron los romanos, una vez más, quienes la poblaron después de otros muchos pueblos, dándole como el resto una importancia económica y sobre todo estratégica en todos los sentidos.
Y es que la localidad se encuentra sobre un promontorio, al que si subimos hasta su parte más alta, podemos darnos cuenta del por qué se establecieron los primeros habitantes allí, y es que domina el paisaje a kilómetros a la redonda, pudiendo de esta manera controlar los posibles enemigos, amigos, vecinos y todo aquel que se acercara por sus vías de paso.
Todo esto y muchísimo más puede ser escuchado por los visitantes que tomen la ruta guiada a Carmona por parte de Alfonso, guía local que lo pueden encontrar cerca de la oficina de turismo de la localidad, a quien recomiendo por su simpatía y conocimiento de la historia de Sevilla y concretamente de Carmona, recorriendo cómodamente sus calles y viendo todo el patrimonio que dentro de sus antiguas murallas se mantiene.
Por medio de la población pasaba la Vía Augusta, cruzando sus calles, esta vía romana llevaba a Tarragona, Barcelona y Roma y por ahí transportaban los romanos lo que había en la Bética: pescado de almadraba, Atún rojo de almadraba de Cádiz, el conocido garum (que también se fabricaba en las costas andaluzas como Málaga), consistente en tripas fermentadas, vino de la Bética, cereal y grano, aceite de oliva, todo eso va por la Vía Augusta que se tardaba en recorrer entre once y quince semanas, al paso de una carreta de un buey de un caballo y como es normal en 11/15 semanas uno tiene que ir buscando sitio donde descansar, donde comer y sobre todo donde pasar la noche y proteger lo que lleva dentro de unas murallas, pero hace 2000 años cuando iba cayendo la tarde y sin tener que remontarse tanto, hace 200 años cuando se cerraban las puertas de Carmona, con el toque de queda, el que se quedaba dentro al día siguiente a lo mejor lo contaba, pero el que se quedaba fuera probablemente al día siguiente no lo contase por los animales salvajes y bandoleros del camino. Pensando que una carreta cargada de aceite de oliva o cargada de pescado debía buscar el refugio y las murallas de Carmona. Por lo que la ciudad va a invertir en las murallas para hacer que la gente de la Vía Augusta se quede en la ciudad pensando en que todo lo que entra y sale por la vía a las puertas de Carmona paga las aduanas y los derechos en Carmona, las tasas y los aranceles es la riqueza de la ciudad en época romana la misma Vía que en la ciudad fue tan importante, lo mismo que Carmona era de las pocas ciudades del sur del imperio que acuñaba una moneda propia llamada carmo, tal era el movimiento de esta moneda que en Cataluña se han encontrado en unas excavaciones arqueológicas un ánfora enterrada con ellas dentro.
Lo que le ha llegado a nuestros días de las murallas y sus dos torres octogonales seguramente es de muy parecida factura a cómo eran en época romana, aunque entonces algo más altas que ahora y el centro de la puerta que nos ha llegado no es la que existía, ya que llegó a caer en el terremoto de Portugal de 1755 del que llegaron sus efectos a esta comarca y hubo que reconstruirlo en estilo neoclásico a finales del siglo XVIII. En cuanto a su estructura las torres pesan 600.000 kilos y están asentadas en una calcarenita de arena de mar las que por el hecho de su peso y por dónde están asentadas, en los años 80 hubo que hacer una intervención importante de las puertas y en una de las torres debido a una raja en este año se ha realizado una obra que esperemos que sea definitiva.
Este terremoto afectó en gran manera la parte más occidental de Andalucía.
En la visita se irá llegando a la parte alta y donde en la visita con Alfonso os dará una introducción sobre unas rocas de doscientos cuarenta y cuatro metros de altura sobre el valle el Río Guadalquivir a los pies del mundo.
Carmona, contaba con cuatro puertas en los extremos. Y los romanos la cerraron con una muralla de tres kilómetros, diez metros de altura; en palabras de Julio César eran las mejores murallas de la Bética del Sur del Imperio, hoy en día desgraciadamente sólo nos queda un trocito de muralla y de las cuatro puertas sólo nos quedan dos. La puerta sur por la que se empieza el recorrido normalmente, ya que allí es donde se encuentran los aparcamientos, en la de la parte baja de la ciudad y se llama Puerta de Sevilla conservando su muralla hasta el siglo XVI, pero en el siglo XVI ya no se cabe dentro de las murallas de Carmona. La fortaleza la utilizan en los siglos XV, XVI y XVI Enrique II de Trastámara, los Reyes Católicos, Felipe II, Felipe III y en esos 400 años Carmona se pone de moda por llamarlo alguna forma y en la parte alta de la ciudad la población se va a multiplicar y se van a crear tres barrios del siglo XIV: el barrio de San Felipe, el barrio de San Blas y el barrio de Santiago. En estos barrios que ocupan las posiciones más altas de la población se asientan los trabajadores del campo, las más incómodas por estar en cuestas y casas asentadas sobre piedras.
Una tierra, muchos trabajadores y pocos, pero enormes latifundios dedicados a la agricultura, sobre todo donde el girasol ha sido y es el principal cultivo por su cotizado aceite desde sus primeros tiempos.
Normalmente los viajeros pasan por el Parador de Turismo que data de los años setenta, desde donde es cierto que las vistas son espectaculares (que se encuentra en la zona alta), pero que como construcción carece de valor, siendo la visita a pie o guiada, las mejores opciones, aunque Carmona es empinada. Y hasta llegar allí, verán casas nobles, algunas compradas por el propio Ayuntamiento, que han sido transformadas como el caso de la Biblioteca, o para proteger el patrimonio de la ciudad.
Una curiosidad más es que las murallas que rodean al hoy Parador de Turismo albergaron una plaza de toros, un polvorín, escombrera de la ciudad y más usos hasta la llegada en los años setenta del hoy Parador. En esas mismas murallas podrán ver las cuevas que habitaban muchos de los jornaleros del campo, antiguos sirvientes de las casas señoriales que se asentaron en la ciudad.
Carmona es sin duda un lugar para visitar y disfrutarla. @mundiario