La UE como refugio para la ciencia: el plan para atraer a los investigadores “exiliados” de EE UU

Con la iniciativa “Elige Europa” y una inversión de 500 millones de euros, el bloque busca atraer a científicos y talentos que enfrentan un entorno hostil que cuestiona su trabajo.
Emmanuel Macron, presidente de Francia y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. / @EmmanuelMacron
Emmanuel Macron, presidente de Francia y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. / @EmmanuelMacron

En un contexto geopolítico marcado por tensiones internas en Estados Unidos y un creciente cuestionamiento a la libertad académica, la Unión Europea se posiciona como un refugio para investigadores desplazados. Con una inversión inicial de 500 millones de euros hasta 2027, el bloque comunitario lanza la iniciativa “Elige Europa” para captar a científicos e intelectuales que buscan continuar su labor lejos de un entorno hostil que cuestiona su trabajo. 

Aunque sin señalar directamente a la Administración del presidente Donald Trump, tanto la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como el mandatario francés, Emmanuel Macron, han articulado un discurso que señala claramente el retroceso de la ciencia en EE UU como una oportunidad de innovación para Europa.

El término "exiliado" no es aquí una exageración retórica, ya que muchos investigadores temen que los procesos de detención y deportación sigan procedimientos irregulares, arbitrarios o incluso desafíen las garantías procesales. Un ejemplo de es el de la nefróloga libanesa Rasha Alawieh, quien fue deportada tras encontrarse fotos y videos del líder de Hezbolá, Hasan Nasralá, en su celular. A pesar de tener una visa válida y ejercer como docente en una universidad estadounidense, fue expulsada al Líbano, incluso con una orden judicial que impedía su deportación sin previo aviso.

También existen casos como la investigadora rusa Kseniia Petrovauna científica de Harvard que fue detenida por los Servicios de Inmigración (ICE) debido a que no declaró embriones de rana al ingresar a EE UU. Su arresto ha sido complicado por su historial de persecución política en Rusia, donde protestó contra el Gobierno de Vladímir Putin. Actualmente permanece en un centro de detención, temiendo represalias políticas en caso de ser deportada a Rusia.

Estos episodios se suman a un clima generalizado de sospecha, recortes presupuestarios y restricciones migratorias que afectan a las universidades. Bajo la Administración Trump, el ICE ha intensificado controles específicamente sobre investigadores, en muchos casos vinculados a su participación en protestas o por su origen extranjero. En paralelo, se han lanzado campañas contra programas académicos que incluyen la palabra “diversidad”, bajo acusaciones de adoctrinamiento ideológico.

El contraataque europeo: ciencia abierta

Ursula von der Leyen eligió un lugar simbólico para su anuncio: la Universidad de la Sorbona en París, en el marco del programa “Elige Francia” impulsado por Macron. Allí presentó el plan de 500 millones de euros como parte del presupuesto comunitario vigente, con el objetivo de convertir a Europa en “un imán para los investigadores”. Además, propuso mejorar las condiciones para jóvenes científicos internacionales que accedan a becas como las Marie Skłodowska-Curie y reafirmó el compromiso europeo de alcanzar el 3 % del PIB en inversión en I+D para 2030.

La presidenta comunitaria subrayó que "la ciencia no tiene pasaporte, ni sexo, ni partido político" y denunció como un "gigantesco error de cálculo" el cuestionamiento actual a la ciencia en algunas democracias. Su discurso, diseñado para resaltar el historial científico del continente, evocó a figuras históricas del pensamiento libre, desde Galileo hasta Marie Curie, para recordar que Europa tiene una tradición de acoger talento exiliado.

El presidente Macron fue más explícito en su crítica. “Nadie podría haber imaginado hace unos años que una de las democracias más grandes del mundo aboliría programas de investigación por incluir la palabra diversidad”. También criticó la restricción de visados para científicos, señalando que no hay democracia duradera sin ciencia libre y abierta. En línea con estas declaraciones, Francia ha comprometido 100 millones de euros adicionales a través del programa France 2030 para captar talento científico.

La elección de la Sorbona, cuna del pensamiento ilustrado, refuerza el mensaje de que Europa se considera heredera de la razón y el progreso, en contraste con lo que algunos, como el historiador Robert Proctor de la Universidad de Stanford, han denominado un proceso de "contra-ilustración" en EE UU.

Obstáculos internos: burocracia y recortes

Sin embargo, el plan europeo enfrenta contradicciones. Francia acaba de recortar 400 millones de euros en investigación para cumplir con las reglas fiscales europeas, y persiste una burocracia excesiva que dificulta la conexión entre el mundo académico y el empresarial. Von der Leyen reconoció estos retos y subrayó que mejorar la competitividad científica es también una prioridad estratégica para la UE hasta 2029.

Además, la iniciativa genera tensiones internas. Italia, molesta por el protagonismo francés en la presentación del programa, ha criticado la falta de consenso europeo y ha solicitado que estas políticas se definan en foros comunes como el Consejo de Competitividad. Aun así, tanto Roma como España han lanzado sus propios programas de atracción de talento (ATRAE y otras iniciativas con 45 y 50 millones de euros), lo que indica una voluntad compartida de acción.

En el fondo, lo que está en juego no es solo la captación de talento, sino el liderazgo moral y científico en un mundo fracturado. La UE aspira a ser percibida como un bastión de la ciencia libre, de la diversidad intelectual y del progreso racional. Si logra superar sus trabas internas y convertir sus intenciones en resultados tangibles, esta podría ser una oportunidad histórica para reforzar su papel en la escena global. @mundiario

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