La peor gota fría del siglo en Valencia: comparable en registros a la pantanada de Tous de 1982

Temporales como la DANA se han convertido en uno de los fenómenos más peligrosos en el litoral mediterráneo, debido a su capacidad de generar precipitaciones comparables a huracanes tropicales.

Estragos de la dana en Valencia. / RR.SS
Estragos de la DANA en Valencia. / RR.SS

La Comunidad Valenciana ha experimentado en las últimas horas la gota fría más intensa de este siglo, con un episodio de lluvias torrenciales que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha calificado como la más adversa de los últimos 40 años. A través de su perfil en la red social X, Aemet confirmó que este fenómeno ha superado en impacto a la DANA de septiembre de 2019 y se compara con dos eventos históricos: la catástrofe de la pantanada de Tous en octubre de 1982 y el temporal de noviembre de 1987. Este último azotó con fuerza las comarcas de la Safor y Vall d’Albaida, extendiéndose luego hacia la Ribera y la Vega Baja, mientras que la reciente DANA de 2024 ha tenido efectos devastadores en el norte de la provincia de Valencia.

Aemet ha recordado que la pantanada de Tous, ocurrida en 1982, provocó la muerte de una treintena de personas y graves daños materiales, con lluvias que afectaron especialmente a la Muela de Cortes y a la margen derecha del río Júcar. La gota fría de 1987, por su parte, golpeó con especial virulencia a la mitad sur de la provincia de Valencia. Aunque otros episodios, como el de octubre de 2000, también registraron grandes acumulaciones de precipitación, el evento actual destaca tanto por la cantidad de agua acumulada como por su impacto destructivo en áreas densamente pobladas.

El climatólogo Jorge Olcina, expresidente de la Asociación de Geógrafos Españoles (AGE), destaca que las Depresiones Aisladas en Niveles Altos (DANA) Te. En esta ocasión, la provincia de Valencia ha registrado cifras de hasta 500 litros por metro cuadrado en solo seis horas, un fenómeno "monumental" que Olcina atribuye a las elevadas temperaturas del Mediterráneo, las cuales “transfieren una gran cantidad de energía a los sistemas nubosos”.

Entre las localidades más afectadas destaca Chiva, donde Aemet registró más de 490 litros por metro cuadrado en apenas ocho horas, y picos de 160 litros en una sola hora. Estos datos sitúan el episodio como el de mayor cantidad de precipitación en 24 horas en la Comunidad Valenciana desde 1996, cuando Tavernes de la Valldigna registró 520 litros por metro cuadrado.

¿Por qué la DANA fue tan devastadora?

Rafael Armengot, meteorólogo y doctor en Geografía, señaló en una entrevista a El Mundo que la acumulación de tormentas sobre los ríos Magro y Turia, junto con la rambla del Poyo, multiplicaron el impacto de esta DANA en la provincia de Valencia, afectando gravemente a infraestructuras y zonas de alto valor agrícola.

Según Armengot, el episodio se intensificó debido a la formación de "trenes de tormentas", un fenómeno en el que las nubes cargadas de lluvia se mantienen estáticas sobre la misma zona, descargando grandes cantidades de agua de forma continua. Esta vez, la alineación de estos trenes convectivos sobre el río Magro y el barranco del Poyo, que fluye hacia áreas densamente pobladas como Catarroja y Massanassa, ha generado acumulaciones de más de 400 litros por metro cuadrado, agravando la situación en estas áreas.

El temporal también afectó el cauce del río Turia, especialmente en Pedralba, donde se alcanzaron acumulados de 400 litros por metro cuadrado. Según Armengot, este fenómeno es comparable en intensidad y volumen de precipitaciones a los eventos de 1982 y 1987, si bien su impacto ha sido más localizado. Los datos recabados muestran acumulados de 491 litros por metro cuadrado en Chiva, 418 en Chera, más de 400 en Cheste, Buñol y Turís, y 322 en Siete Aguas.

El cambio climático agrava los desastres naturales

En términos climáticos, la frecuencia y gravedad de las DANAs podrían estar aumentando debido al cambio climático, lo que incrementa la probabilidad de lluvias torrenciales en cualquier época del año. Esta situación se agrava por la tendencia a temperaturas cada vez más elevadas en el Mediterráneo, que actúa como un “combustible” para los sistemas meteorológicos.

Según Aemet, las DANAs son impulsadas por corrientes de aire en niveles altos que, al interactuar con masas de aire caliente y húmedo, generan estos eventos de lluvias intensas y persistentes. Este tipo de fenómenos podrían volverse aún más frecuentes en el futuro, amenazando áreas pobladas y comprometidas por la actividad humana.

La DANA de 2024 deja un panorama desolador y, aunque se espera que pierda fuerza en las próximas horas, sus efectos han sido devastadores para muchos. Este tipo de episodios meteorológicos subraya la necesidad de una mayor preparación y adaptación en las zonas del Mediterráneo, donde el cambio climático está haciendo que estos eventos extremos sean cada vez más comunes y peligrosos. @mundiario

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