El Patronato del CNIO veta a una de las empresas de la presunta trama corrupta
El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), uno de los buques insignia de la ciencia española, intenta cerrar de golpe una de las crisis más graves de su historia reciente. El Patronato del organismo ha decidido por unanimidad vetar a la empresa Gedosol SL, señalada por su presunta implicación en la trama corrupta que durante años habría operado dentro del centro y que, según señalan fuentes cercanas al acuerdo al diario EL PAÍS, podría haber desviado hasta 30 millones de euros de dinero público.
La decisión fue adoptada este lunes por todos los miembros del patronato, un órgano en el que están representados el Gobierno central, cuatro comunidades autónomas —en esta ocasión gobernadas por el PP— y varias fundaciones privadas vinculadas a la investigación y la lucha contra el cáncer. El acuerdo supone un gesto contundente en un momento en el que la credibilidad institucional del centro científico atraviesa una etapa especialmente delicada.
El veto implica que el CNIO no volverá a contratar servicios con Gedosol SL, una empresa vinculada a los contratos de mantenimiento del centro y que aparece en el núcleo de las denuncias que investiga desde finales de 2025 la Fiscalía Anticorrupción. La medida pretende marcar un punto de inflexión tras meses de sospechas, filtraciones y enfrentamientos internos que han sacudido a una institución que durante décadas ha simbolizado el avance científico español en la lucha contra el cáncer.
Al mismo tiempo, el patronato ha adoptado una decisión clave para evitar la parálisis administrativa del centro. Fernando Peláez, actual director científico en funciones, tendrá poder de firma para garantizar el funcionamiento cotidiano del organismo. De esta forma, el CNIO podrá seguir aprobando pagos, pedidos y nóminas mientras se resuelve la crisis de gobernanza provocada por la dimisión del gerente José Manuel Bernabé. Sin embargo, el acuerdo establece límites claros: las grandes contrataciones quedan congeladas hasta que se nombre un nuevo director gerente, una figura considerada esencial para recuperar el control administrativo y poner en marcha una nueva etapa de gestión.
Un centro científico atrapado en su mayor crisis
La situación del CNIO refleja una paradoja incómoda para la ciencia española. Con un presupuesto cercano a los 40 millones de euros y más de 450 trabajadores, el centro es uno de los principales referentes internacionales en investigación oncológica. Sin embargo, la presunta trama corrupta investigada por la Fiscalía Anticorrupción amenaza con erosionar seriamente su reputación.
Las sospechas apuntan a una red de contratos fraudulentos que, según los cálculos aportados por el exgerente Bernabé, podrían haber supuesto un desvío de hasta 30 millones de euros en fondos públicos a lo largo de los años. La supuesta trama estaría encabezada por el exgerente Juan Arroyo y otros altos cargos del organismo, que habrían utilizado contratos de mantenimiento para canalizar irregularidades.
Entre las revelaciones más llamativas figura la existencia de un empleado de mantenimiento —apodado internamente el “mayordomo”— que, según las denuncias, acudía semanalmente a la vivienda del exgerente Arroyo, en una urbanización de lujo a las afueras de Madrid, para realizar trabajos domésticos como pequeñas obras o tareas de jardinería. El trabajador, de acuerdo con los informes enviados a la Fiscalía, también habría trasladado a esa casa bidones de gasoil pagados con dinero del propio CNIO.
Contratos que terminan y una estructura que cambia
La decisión de romper con Gedosol SL tendrá consecuencias inmediatas en la estructura administrativa del centro. Según los sindicatos, nueve trabajadores de administración subcontratados a través de esta empresa tenían contratos que vencían el 9 de marzo, mientras que cerca de otra decena, vinculados a la misma compañía u otras relacionadas con la presunta trama, verán finalizar sus contratos en las próximas semanas.
Las fuentes cercanas al patronato apuntan a que estos acuerdos no serán renovados. La intención es limpiar la estructura de subcontratación mientras se reorganizan los servicios de mantenimiento y gestión con nuevas empresas que no estén bajo sospecha.
La investigación judicial y la batalla interna
La crisis institucional del CNIO se agravó tras la dimisión del gerente José Manuel Bernabé el pasado 2 de febrero, después de que una excompañera lo denunciara por acoso. La investigación interna no logró determinar si los hechos denunciados constituían acoso, ya que la denunciante nunca llegó a comparecer ante el comité encargado del caso.
Bernabé, que reconoció haber enviado mensajes personales a la denunciante, siempre ha negado haber cometido acoso y sostiene que la denuncia forma parte de una estrategia para apartarlo después de haber destapado las presuntas irregularidades dentro del centro.
Según desveló en exclusiva a EL PAÍS, antes de que la Fiscalía Anticorrupción iniciara formalmente la investigación el 26 de noviembre de 2025, él mismo había solicitado al patronato el despido de tres personas vinculadas al antiguo equipo de gestión. El órgano aprobó por unanimidad esos ceses.
Un intento de recuperar la confianza
Más allá del veto a Gedosol, el patronato ha aprobado iniciar de inmediato el proceso de selección de un nuevo director gerente con el objetivo de acortar al máximo los plazos. La urgencia responde a la necesidad de reactivar las grandes contrataciones y garantizar que el funcionamiento científico del centro no se vea afectado por el caos administrativo.
Además, el CNIO ha decidido poner en marcha una auditoría de los contratos de mantenimiento, que será realizada por la empresa pública Tragsatec. El objetivo es revisar los acuerdos firmados durante los últimos años y detectar posibles irregularidades. @mundiario

