Las tortugas sienten emociones como los humanos: un estudio desafía los mitos sobre los reptiles
Durante mucho tiempo, se pensó que los reptiles eran criaturas puramente reactivas, sin emociones complejas ni sentimientos duraderos. Sin embargo, una investigación pionera realizada por expertos en comportamiento animal y cognición de la Universidad de Lincoln, en el Reino Unido, ha desafiado esa percepción de manera contundente. El estudio sugiere que las tortugas de patas rojas (Chelonoidis carbonaria) son capaces de experimentar “estados de ánimo prolongados”, de manera comparable a mamíferos y aves.
La investigación, publicada en la revista Animal Cognition, se basó en una técnica adaptada del estudio del comportamiento humano: la prueba de sesgo cognitivo. Esta metodología evalúa si un individuo interpreta situaciones ambiguas con una actitud optimista o pesimista, lo que revela su estado emocional subyacente. Es un método utilizado frecuentemente con animales considerados más “emocionales”, como perros, cerdos y primates, pero es la primera vez que se aplica con éxito en un reptil.
El experimento incluyó a 15 tortugas, expuestas a distintos tipos de hábitats. Aquellas que vivían en entornos más enriquecidos—con mayor estimulación, espacio y elementos de exploración—fueron significativamente más propensas a responder a situaciones ambiguas de forma “optimista”, lo cual sugiere un estado de ánimo positivo. A su vez, estas mismas tortugas demostraron menos comportamientos ansiosos cuando fueron sometidas a pruebas adicionales con objetos desconocidos o ambientes nuevos.
Este hallazgo es relevante no solo desde el punto de vista científico, sino también por su impacto potencial en los estándares de bienestar animal. Hasta ahora, muchos sistemas legales y protocolos de manejo se han centrado principalmente en mamíferos y aves, partiendo de la suposición de que los reptiles no experimentan emociones duraderas. El estudio, liderado por la profesora Anna Wilkinson, plantea que esa visión es incompleta.
La investigación se enmarca además en un debate creciente sobre la sentiencia animal —la capacidad de sentir emociones y estados subjetivos— y coincide con avances legislativos como la Ley de Bienestar Animal (Sentiencia) del Reino Unido de 2022, que reconoce explícitamente esta capacidad en diversas especies. Los datos del estudio podrían fortalecer los argumentos para extender ese reconocimiento a los reptiles de forma más clara y sistemática.
Por otra parte, el profesor Oliver Burman, coautor del estudio, destacó que este tipo de resultados también ofrece nuevas pistas sobre la “evolución de los estados afectivos”. Si animales como las tortugas, que se separaron evolutivamente de los mamíferos hace más de 250 millones de años, muestran signos de emociones duraderas, es posible que la capacidad de sentir sea mucho más antigua y común en el reino animal de lo que se creía.
Más allá de su valor científico, el estudio impulsa una revisión profunda de cómo tratamos a los reptiles en cautividad, tanto en zoológicos como en hogares. La noción de que estas criaturas pueden experimentar alegría, estrés o ansiedad de forma sostenida obliga a replantear los cuidados que se les ofrecen.
El trabajo de la Universidad de Lincoln representa un punto de inflexión en la investigación sobre cognición animal. Al evidenciar que las tortugas poseen emociones más complejas de lo que sugiere su apariencia imperturbable, los científicos abren una nueva vía para entender la profundidad emocional del mundo animal, incluso en sus formas más inesperadas. @mundiario


