Las muertes de págalos en la Antártida confirman su primer colapso de fauna silvestre por gripe aviar

La confirmación científica de la muerte de decenas de pájaros por el virus H5N1 marca un punto de inflexión en la expansión global de la gripe aviar, que revela cómo el patógeno ha alcanzado incluso uno de los ecosistemas más aislados del planeta.
Págalo antártico (Stercorarius maccormicki). / Dominic Sherony - Wikimedia Commons
Págalo antártico (Stercorarius maccormicki). / Dominic Sherony - Wikimedia Commons

Un estudio liderado por el Centro Médico Erasmus de Países Bajos y la Universidad de California en Davis confirmó por primera vez que la gripe aviar altamente patógena H5N1 provocó la muerte masiva de vida silvestre en la Antártida. Publicada en la revista Scientific Reports, la investigación documenta el fallecimiento de más de 50 págalos durante los veranos australes de 2023 y 2024, estableciendo el primer evento confirmado de mortalidad causada directamente por este virus en el continente.

Los págalos, aves marinas emparentadas con las gaviotas y adaptadas a ecosistemas polares, desempeñan un papel clave como depredadores y carroñeros. Su comportamiento alimentario, basado en consumir restos y cazar otras especies, los convierte en potenciales vectores naturales del virus, facilitando su dispersión entre diferentes poblaciones animales en regiones donde la biodiversidad se mantiene en delicado equilibrio.

La investigación surgió tras el hallazgo previo del virus en ejemplares aislados de aves muertas, aunque sin confirmación directa de que la gripe aviar fuese la causa del fallecimiento. Para esclarecer este punto, el equipo científico organizó una expedición en marzo de 2024, coincidiendo con el final de la temporada reproductiva de aves marinas y pingüinos.

Los investigadores recorrieron diez ubicaciones en las islas Shetland del Sur, el mar de Weddell y la península Antártica. En cada punto realizaron un trabajo de campo exhaustivo que incluyó la localización de fauna enferma o muerta, recolección de muestras ambientales y análisis post mortem. Este método permitió descartar otras causas de muerte en especies como pingüinos gentoo, Adelia y lobos marinos antárticos, centrando la evidencia en los págalos como principales víctimas del virus.

El análisis detectó el virus H5N1 en págalos en tres áreas concretas: Bahía Esperanza, Isla Devil y, especialmente, Isla Beak, donde se registró un evento de mortalidad masiva. Las necropsias confirmaron que la gran mayoría de las aves fallecidas presentaban signos compatibles con infección viral altamente patógena.

Los investigadores observaron síntomas neurológicos severos en los animales infectados. Entre ellos destacaban desorientación, movimientos circulares, torsión del cuello, incapacidad para volar o caminar con normalidad y colisiones involuntarias contra objetos. Estos signos clínicos reforzaron la evidencia de que el virus afecta directamente al sistema nervioso central, generando un deterioro rápido y letal.

El origen y expansión global del virus H5N1

El H5N1 fue identificado por primera vez en 1996 en una granja de gansos domésticos en el sudeste de China. Durante años, su expansión en la industria avícola facilitó su salto hacia aves silvestres, lo que permitió su propagación intercontinental. Actualmente, el virus se ha detectado en Europa, África, América y, recientemente, en la Antártida, consolidando su presencia en prácticamente todos los continentes.

La misma variante del virus que afecta a los págalos ya ha provocado mortandades masivas en otras especies, como elefantes marinos y leones marinos en Sudamérica, además de afectar a mamíferos terrestres y aves salvajes. Su capacidad de transmisión a humanos, con una elevada tasa de mortalidad en casos registrados, refuerza su relevancia sanitaria y ecológica.

El vacío de información aumenta la incertidumbre sobre la resiliencia de estas especies frente a nuevas amenazas biológicas. Además, la Antártida ya enfrenta presiones ambientales derivadas del cambio climático, la actividad turística, la contaminación y la pesca intensiva, factores que podrían amplificar los efectos del virus sobre el ecosistema.

El estudio subraya que la llegada del H5N1 a la Antártida demuestra la capacidad del virus para alcanzar incluso los entornos más remotos. Los científicos advierten que, una vez establecido en poblaciones silvestres, el control del virus se vuelve extremadamente complejo, lo que convierte la vigilancia epidemiológica en una herramienta fundamental para comprender su evolución.

Las conclusiones del trabajo sugieren que el brote observado en págalos podría ser solo una etapa inicial de un fenómeno más amplio. El seguimiento continuo de la fauna antártica será clave para evaluar el alcance real de la enfermedad y anticipar sus posibles efectos en uno de los ecosistemas más frágiles del planeta. @mundiario

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