El Ministerio de Ciencia pide el cese del gerente del CNIO por “un presunto caso de acoso”
El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades ha decidido intervenir de nuevo en la crisis del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Esta vez no por contratos bajo sospecha ni por tensiones presupuestarias, sino por algo más corrosivo: una denuncia por presunto acoso. El departamento que dirige Diana Morant pedirá formalmente el cese del gerente del centro, José Manuel Bernabé, tras conocerse la queja presentada por la ex secretaria general Laura Muñoz.
La noticia, adelantada por ABC, vuelve a situar al principal centro público de investigación oncológica de España en una espiral de descrédito institucional. El Ministerio ha condenado “de forma rotunda” unos hechos que considera impropios de una institución científica de referencia internacional. La decisión se someterá al Patronato del CNIO, órgano que deberá pronunciarse sobre la continuidad del gerente.
La paradoja es evidente. Bernabé llegó en septiembre con el encargo explícito de cerrar una etapa marcada por denuncias de acoso y sospechas de corrupción. Su perfil técnico —forjado en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y en el Ministerio de Sanidad— se interpretó como una apuesta por la ortodoxia administrativa y la limpieza de procedimientos. Muchos investigadores del centro lo respaldaron públicamente como símbolo de regeneración. Pero la regeneración, en el CNIO, parece tener fecha de caducidad acelerada.
En los últimos meses, el gerente había impulsado la revisión de cuentas para esclarecer presuntas irregularidades en la adjudicación de contratos durante la anterior etapa. La Fiscalía Anticorrupción investiga si el exdirector gerente Juan Arroyo habría desviado alrededor de 20 millones de euros mediante una red de empresas vinculadas. Bernabé remitió informes a la Fiscalía detallando anomalías detectadas, según fuentes conocedoras del proceso. Y en medio de ese proceso de depuración interna, estalló la denuncia.
Una denuncia que cambia el tablero
Laura Muñoz, ex secretaria general del CNIO y figura cercana a la anterior gerencia, presentó una queja ante Recursos Humanos por una presunta escalada de comunicaciones personales por parte de Bernabé. También denunció supuestas recriminaciones relacionadas con sus horarios laborales. Según su versión, interpuso la queja antes de ser despedida y por temor a represalias.
Muñoz fue cesada, junto a Juan Arroyo y el adjunto a la gerencia José Ignacio Fernández Vera, tras la apertura de investigaciones por presunta corrupción. Su despido se formalizó hace apenas unos días. En la denuncia presentada el pasado verano por un exempleado ante la Fiscalía, Muñoz figuraba como persona de “máxima confianza” del antiguo director gerente.
El caso introduce un elemento incómodo: la intersección entre un proceso de limpieza institucional y una acusación de acoso laboral o personal. ¿Se trata de un abuso de poder en plena crisis? ¿O de un choque en un contexto de investigación interna de enorme tensión? El Ministerio ha optado por una respuesta tajante: ante la duda, cese.
El Patronato, ante una decisión simbólica
El Patronato del CNIO, presidido de honor por Diana Morant e integrado por representantes del Gobierno central, comunidades autónomas y patronos privados como la Fundación BBVA, la Asociación Española contra el Cáncer y la Fundación Cris contra el Cáncer, se reunirá para abordar el relevo.
La decisión tendrá un peso que trasciende a la persona de Bernabé. En menos de dos años, el CNIO ha visto caer a su directora científica, María Blasco, bajo denuncias de acoso; a su director gerente, investigado por presunta corrupción; y ahora se enfrenta a la posible destitución del gestor llamado a restaurar la confianza. La pregunta de fondo es si el problema es individual o estructural.
El CNIO no es un centro cualquiera. Es la institución de referencia en investigación oncológica en España, un emblema del sistema científico público. Cada episodio de inestabilidad no solo afecta a su reputación internacional, sino también a la moral interna de los equipos y a la confianza social en la gestión de la ciencia. @mundiario

