El mayor centro de cáncer de España busca evitar despidos por la falta de gerente

La baja de José Manuel Bernabé, que era el único con capacidad de firmar cualquier contrato, suministro u operación, deja al centro sumido en la parálisis.

Sede del CNIO. / RR. SS.
Sede del CNIO. / RR. SS.

El mayor centro público de investigación del cáncer en España se encuentra atrapado en una paradoja tan burocrática como inquietante: mientras sus laboratorios continúan intentando descifrar los secretos de una de las enfermedades más devastadoras del mundo, su estructura administrativa amenaza con paralizarlo por completo. El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) vive horas críticas tras la salida de su gerente, el único cargo con poder legal para autorizar contratos, pagos y operaciones esenciales para el funcionamiento diario del organismo.

La renuncia de José Manuel Bernabé ha dejado al centro en un vacío de gestión que va mucho más allá de un simple cambio en la cúpula administrativa. Sin una figura con capacidad de firma, el engranaje que sostiene la investigación científica —desde la compra de reactivos hasta el mantenimiento de equipos o la renovación de contratos— corre el riesgo de detenerse. Y con él, el trabajo de cientos de científicos dedicados a avanzar en la lucha contra el cáncer.

Ante este escenario, el Gobierno ha tratado de enviar un mensaje de calma a la plantilla. En una carta dirigida a los investigadores, la secretaria general de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Eva Ortega Paíno, reconoce el impacto que los recientes acontecimientos han tenido en la institución y asegura que el Patronato del centro trabaja “con la máxima prioridad” para garantizar la continuidad operativa y la estabilidad institucional.

Sin embargo, el problema es inmediato y tangible. Este mismo lunes terminaron los contratos de nueve personas del departamento administrativo. Estos empleados subcontratados desempeñan funciones esenciales en el día a día del centro. Su salida no solo afectará sus puestos de trabajo: también podría agravar el ya delicado funcionamiento interno de la institución.

Un centro científico atrapado en un laberinto burocrático

La situación ha provocado una reacción sin precedentes dentro del propio CNIO. Más de 380 científicos y empleados —cerca del 80% de la plantilla y el 90% de los jefes de grupo— han enviado una carta al Patronato exigiendo una solución urgente que permita designar a una persona con capacidad legal de firma y evitar así una parálisis administrativa total.

El caso del CNIO ilustra con crudeza cómo una institución científica de primer nivel puede verse amenazada no por la falta de talento o financiación, sino por un vacío administrativo. El centro, considerado uno de los referentes europeos en investigación oncológica, depende de una compleja red de contratos, suministros y acuerdos que deben ser autorizados formalmente. Sin gerente en funciones, ninguna de esas operaciones puede aprobarse. Es decir, la investigación puede quedarse sin herramientas para continuar.

Para los investigadores, el riesgo no es solo simbólico. Reactivos, servicios informáticos, mantenimiento de equipos o soporte técnico dependen de procesos administrativos que ahora mismo están bloqueados o en riesgo de quedar suspendidos.

El temor a una cascada de despidos

El vencimiento de contratos de personal subcontratado ha encendido todas las alarmas dentro del centro. Los trabajadores afectados —muchos con entre 10 y 20 años de experiencia— desempeñan tareas administrativas esenciales y su salida podría afectar directamente al funcionamiento cotidiano de los laboratorios.

A ello se suma que otros contratos vinculados a servicios de informática, mantenimiento o instrumentación también están próximos a caducar. Sin alguien que pueda renovarlos formalmente, el CNIO podría enfrentarse a una pérdida progresiva de personal clave.

Los científicos temen que la crisis administrativa acabe generando un efecto dominó que afecte no solo al empleo, sino también a la capacidad del centro para mantener su ritmo de investigación.

Una crisis que va más allá de la gestión

La salida de Bernabé no se produce en un vacío. El exgerente había denunciado presuntas irregularidades en la gestión del centro, que ya están siendo investigadas por la Fiscalía Anticorrupción. Según sus estimaciones, una trama interna habría desviado durante años millones de euros de fondos públicos mediante contratos y servicios inflados.

En medio de esa tormenta, Bernabé terminó presentando su renuncia tras una denuncia por presunto acoso que nunca pudo aclararse completamente. El resultado es una institución que intenta defender su prestigio científico mientras lidia con un escándalo administrativo y judicial.

La batalla por proteger la ciencia

Más allá del ruido político y judicial, los investigadores del CNIO han querido centrar el debate en lo que consideran verdaderamente importante: la continuidad de la ciencia que se produce dentro del centro.

En su carta al Patronato, los científicos recuerdan que el verdadero valor del CNIO reside en la excelencia de su investigación y en el compromiso de quienes trabajan en él. Por ello reclaman no solo un nuevo gerente, sino una profunda reestructuración del sistema de gestión que permita recuperar la confianza en la institución.

La preocupación es clara: el prestigio internacional del CNIO se ha construido durante décadas, pero puede erosionarse rápidamente si la crisis administrativa se prolonga. @mundiario

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