Mamíferos que respiran por el ano y gusanos borrachos: las investigaciones más curiosas

El prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha acogido una nueva edición de los premios Ig Nobel, que reconocen los estudios científicos más insólitos y divertidos del año.
Gusanos. / RR SS.
Gusanos. / RR SS.

Cada año, los premios Ig Nobel sorprenden al mundo con investigaciones que, aunque puedan parecer absurdas, están respaldadas por rigurosos métodos científicos. En la edición de este año, una de las propuestas más atrevidas ha sido la del equipo del japonés Ryo Okabe, quien ha demostrado que los mamíferos, al igual que algunos peces, pueden respirar por el ano. Este estudio, que explora la ventilación enteral a través del suministro de oxígeno intrarrectal, sugiere que podría ser un método viable en casos de insuficiencia respiratoria. Aunque por el momento solo se ha probado en roedores y cerdos, los investigadores confían en que el procedimiento podría tener aplicaciones clínicas en humanos.

Entre las investigaciones galardonadas también destaca el estudio de Tess Heeremans, de la Universidad de Ámsterdam, que ha demostrado que los gusanos borrachos se mueven más despacio que los sobrios. Aunque el resultado era predecible, el experimento, publicado en Science Advances, revela aspectos sobre la organización de macromoléculas, utilizando a los gusanos como modelo de estudio.

Otro trabajo premiado ha sido el del investigador James C. Liao, quien ha comparado cómo nadan las truchas vivas y muertas en corrientes de agua, concluyendo que las fallecidas apenas nadan peor que las vivas. El experimento, publicado en The Journal of Experimental Biology, aporta una reinterpretación del popular dicho "camarón que se duerme, se lo lleva la corriente".

Los efectos del estrés en las vacas

Pero los Ig Nobel no solo premian descubrimientos en biología o física. También se han reconocido estudios como el de un grupo de científicos que exploraron los efectos del estrés en el ordeño de vacas. En su experimento, demostraron que asustar a las vacas cada diez segundos afecta su capacidad de producir leche, mientras que poner un gato sobre su lomo no tiene ningún impacto.

Estos premios, aunque divertidos, también invitan a la reflexión sobre la creatividad y la curiosidad científica, recordándonos que incluso las investigaciones más inverosímiles pueden arrojar resultados relevantes. Así, los Ig Nobel no solo son un homenaje al ingenio, sino también un recordatorio de que la ciencia puede ser, además de seria, sorprendente y entretenida. @mundiario

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