China analiza por primera vez la cara oculta de la Luna y detecta escasa presencia de agua
La misión Chang’e-6 regresa con casi dos kilos de material lunar procedente del polo sur, con niveles de agua más bajos que en la cara visible, lo que abre nuevas vías para planificar futuras colonias humanas.
China alcanzó un nuevo hito en la exploración espacial con el regreso a la Tierra de las primeras muestras extraídas de la cara oculta de la Luna el 25 de junio de 2024. La sonda robótica de la misión Chang’e-6 logró perforar el suelo lunar en la Cuenca Aitken, una de las formaciones geológicas más antiguas del sistema solar, y recolectó 1.93 kilogramos de regolito, el material que forma la capa superficial del satélite. Este cráter, situado en el polo sur lunar y formado hace más de 4.000 millones de años, es especialmente relevante por la posible presencia de agua helada en su subsuelo.
La llegada de estas muestras ha permitido por primera vez analizarlas con instrumentos terrestres de alta precisión. Científicos del Instituto de Geología y Geofísica de la Academia de Ciencias de China, dirigidos por el investigador Sen Hu, han centrado su estudio en la presencia de agua en el manto lunar, un aspecto clave para entender la evolución geológica del satélite y planificar futuras misiones tripuladas de larga duración. La posibilidad de utilizar recursos in situ, como el agua, podría ser determinante para el éxito de las colonias lunares.
Los resultados del análisis, sin embargo, muestran que la abundancia de agua en las muestras del polo sur lunar es baja, situándose entre uno y 1.5 microgramos por gramo. Esta cifra está en el límite inferior respecto a los niveles detectados anteriormente en la cara visible de la Luna, donde las mediciones oscilaron entre uno y 200 microgramos por gramo.
Los nuevos datos refuerzan la hipótesis de que la distribución del agua en la Luna no es uniforme, lo que obliga a reconsiderar algunas teorías previas sobre su origen y comportamiento.
China ya había recolectado en 2020 un total de 1.73 kilos de regolito de la cara visible de la Luna gracias a la misión Chang’e-5, en una región conocida como Oceanus Procellarum. Comparar ambas muestras permite a los científicos abordar la dicotomía entre las dos caras del satélite, aunque los expertos coinciden en que aún se dispone de pocos datos para sacar conclusiones definitivas.
La misión Chang’e-6 no solo marca un avance histórico para la exploración lunar, sino que también sitúa a China en la vanguardia de la carrera espacial del siglo XXI. Los próximos pasos dependerán tanto del desarrollo tecnológico como de la cooperación internacional para entender mejor nuestro satélite y aprovechar sus recursos de forma sostenible. @mundiario


