Detectan la mayor explosión cósmica jamás avistada, que lleva tres años brillando
El evento estelar, que se produjo unos 8.000 millones de años luz de la Tierra, podría ser el resultado de una nube enorme de gas y polvo que ha sido engullida por un agujero negro.
Un grupo de astrónomos del Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CISC) de Barcelona han participado en el hallazgo de la mayor explosión cósmica jamás avistada, que ha sido bautizada como AT2021lwx, que aún sigue brillando en el espacio después de tres años, cuando la mayoría de las supernovas o fenómenos de este tipo son visibles durante unos meses como mucho.
La explosión, cuya magnitud se desconocía hasta hace poco, es unas 10 veces más brillante que cualquier supernova detectada y se estima que ocurrió a una distancia de 8.000 millones de años luz de nosotros, cuando el Universo apenas tenía 6.000 millones de años de existencia, según recoge la publicación en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, acerca de la investigación liderada por la Universidad de Southhampton en el Reino Unido.
Los astrónomos creen que la explosión es el resultado de una densa y enorme nube de gas, unos miles de veces más grande que nuestro Sol, que ha sido despedazada violentamente por su interacción con un agujero negro supermasivo. “Este tipo de eventos son excepcionales y hasta ahora no se había observado ninguno de este calibre”, ha indicado el investigador Lluís Galbany, miembro del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña.
La mayoría de las explosiones de una estrella moribunda son conocidas como supernovas, que duran unos meses, pero este equipo presenció el evento AT2021lwx, que catalogaron como la explosión más brillante jamás registrada, que se trata de un estallido de rayos gamma bautizado como GRB 221009A, que se produjo a 2.000 millones de años luz de la Tierra. Pero ese brillo estelar, que fue más luminoso que el propio AT2021lwx, apenas duró una fracción de segundos, lo que indica que el evento detectado ahora es incluso más potente, y que su energía liberada es incluso mayor.
Una nube de gas engullida por un agujero negro
Esta explosión cósmica es tan duradera que aún sigue brillando tres años después de que fuera detectada en 2020, gracias a la red de telescopios de la Instalación Transitoria de Zwicky y posteriormente por el Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides (ATLAS), que se encargan de vigilar el cielo para detectar objetos que cambian rápidamente de brillo, en busca de fenómenos cósmicos.
Los investigadores descubrieron AT2021lwx por casualidad, cuando buscaban por el cielo otro tipo de supernova. Para analizarlo a profundidad, los astrónomos han usado el Telescopio Neil Gehrels Swift (una colaboración entre la NASA, Reino Unido e Italia), el New Technology Telescope (operado por el Observatorio Europeo Austral) en Chile y el Gran Telescopio Canarias en La Palma, en España.
“El Gran Telescopio Canarias (GTC) nos permitió observar la presencia y ausencia de diferentes líneas espectrales y compararlas con las de otros eventos transitorios conocidos para comprender mejor los procesos físicos detrás de esta fuente brillante”, indicó el también investigador del ICE-CSIC Tomás E. Müller Bravo. Los astrónomos también señalaron que lo único que se compara en potencia son los cuásares, que son agujeros negros supermasivos que emanan un chorro de materia, probablemente causados por el choque de dos galaxias con agujeros negros en sus centros.
Los científicos continuarán estudiando la explosión, y por ahora tienen algunas teorías que explican sus causas. En concreto, el equipo de investigadores sugiere que la nube extremadamente grande de gas, compuesto principalmente de hidrógeno y polvo, se habría desviado de su órbita alrededor de un agujero negro, quedara atrapado por él y sus fragmentos serían engullidos. Se cree entonces que la nube de gas emite ondas de choque a través de sus restos polvorientos en el horizonte de sucesos del agujero supermasivo. @mundiario



