¿Por qué Fern ha convertido EE UU en un caos invernal? Frío letal y colapsos masivos

El temporal de nieve y hielo más severo de los últimos años golpea a dos tercios del país, provoca decenas de víctimas mortales, colapsa infraestructuras clave y expone a millones de personas a condiciones extremas poco habituales.
La policía de Tennessee asiste durante la tormenta en EE UU. / RR.SS
La policía de Tennessee asiste durante la tormenta en EE UU. / RR.SS

La tormenta invernal Fern se ha convertido en uno de los episodios meteorológicos más disruptivos de los últimos años en Estados Unidos. Con un impacto que se extiende desde Texas hasta Nueva Inglaterra, el temporal ha afectado de forma directa a cerca de 180 millones de personas, ha dejado al menos una decena de fallecidos y ha sumido a amplias zonas del país en una parálisis marcada por la nieve, el hielo y temperaturas anómalamente bajas, especialmente en el sur.

Las autoridades estatales y locales han confirmado muertes relacionadas con el frío extremo, accidentes y esfuerzos físicos derivados de la retirada de nieve. Casos de hipotermia en Luisiana, accidentes en Texas y Arkansas, fallecimientos durante tareas de limpieza en Pensilvania y muertes al aire libre en Nueva York dibujan un patrón común: la combinación de hielo y frío persistente convierten las actividades cotidianas en situaciones de alto riesgo.

La diversidad de escenarios evidencia que el impacto de Fern no se limita a un tipo de territorio ni a un solo perfil de población.

Uno de los efectos más visibles del temporal ha sido el colapso del suministro eléctrico. Más de 800.000 hogares y negocios llegaron a quedarse sin luz, con especial incidencia en estados del sur como Tennessee, Misisipi y Luisiana, donde el peso del hielo derribó árboles y líneas eléctricas. Las compañías advierten de una recuperación lenta, condicionada por temperaturas que impedirán el deshielo durante varios días.

El transporte ha sufrido un golpe histórico. Con más de 11.000 vuelos cancelados y decenas de miles de retrasos, el país vivió el peor día para la aviación desde la pandemia. A ello se suman carreteras cerradas, límites de velocidad reducidos y restricciones al transporte comercial en numerosos estados, una cadena de decisiones que refleja la magnitud del fenómeno y su efecto en la movilidad nacional.

Un impacto que trasciende lo meteorológico: Vulnerabilidad a gran escala

Fern ha puesto el foco en una vulnerabilidad estructural: regiones poco acostumbradas al frío extremo. En estados del sur, donde las temperaturas cayeron entre 15 y 20 grados por debajo de lo normal, viviendas e infraestructuras no están diseñadas para soportar largos periodos de hielo y frío intenso. Este factor explica el aumento de riesgos para colectivos vulnerables y la rapidez con la que se saturaron los servicios de emergencia.

Ante la magnitud del temporal, casi la mitad del país declaró el estado de emergencia. Gobernadores y alcaldes han insistido en limitar desplazamientos y priorizar la seguridad, mientras los servicios públicos intentan mantener operaciones esenciales. Washington D.C. registró su mayor nevada en más de una década, y estados como Kentucky alertaron de una acumulación de hielo superior a la prevista, una de las variantes más peligrosas de este tipo de tormentas.

Miles de colegios cerraron sus puertas y el Senado de EE UU suspendió votaciones por la imposibilidad de desplazamiento de legisladores. Canadá, especialmente Ontario, también ha sufrido las consecuencias, con fuertes nevadas y cancelaciones aéreas, confirmando el carácter regional del fenómeno.

Aunque los meteorólogos prevén una disminución gradual de la intensidad, el frío persistente y el hielo acumulado seguirán condicionando la recuperación durante días. Fern no solo ha sido una tormenta de nieve y hielo: ha sido una prueba de resistencia para infraestructuras, servicios públicos y comunidades enteras. @mundiario

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