Galicia paraliza la actividad escolar en Pontevedra interior ante un temporal extremo

La Xunta decreta la suspensión de clases y transporte escolar por la activación del aviso rojo por lluvias, mientras la borrasca provoca cortes de carreteras, alertas costeras, rescates de emergencia y graves afecciones en la movilidad en buena parte de España
Lluvia en Galicia. / RR. SS.
Lluvia en Galicia. / RR. SS.

La borrasca que atraviesa la Península ha obligado a la Xunta de Galicia a tomar una de las decisiones más contundentes del actual episodio meteorológico: la suspensión total de las clases y del transporte escolar este lunes en los centros educativos y escuelas infantiles del interior de la provincia de Pontevedra. La medida se adopta tras la activación del aviso rojo por lluvias, el nivel máximo de alerta, ante el riesgo elevado de inundaciones, desbordamientos y afecciones graves a la seguridad.

La administración autonómica ha ampliado además el nivel de vigilancia a otras zonas del territorio gallego, con alerta naranja en el noroeste, el sur y la comarca del Miño ourensano, así como por temporal marítimo en todo el litoral gallego. Protección Civil ha recomendado a los ayuntamientos activar los planes municipales de emergencia y los protocolos específicos contra inundaciones, mientras que también se han cancelado actividades educativas externas en varias comarcas de Ourense.

La situación en Galicia se inscribe en un episodio meteorológico de alcance nacional, provocado por la borrasca Ingrid, que está generando lluvias intensas, nieve, fuertes rachas de viento y un violento temporal marítimo. A primera hora del domingo, 99 carreteras permanecían afectadas en toda España, con 22 vías completamente cortadas, principalmente en la red secundaria, y más de 40 tramos donde es obligatorio el uso de cadenas o neumáticos de invierno, con restricciones severas al tráfico pesado.

En la red principal, los puntos más delicados se concentran en la A-6 en el puerto del Manzanal (León) y en la A-52 entre A Canda y A Gudiña (Ourense), donde las autoridades piden extremar la precaución por nieve y viento.

El Cantábrico vive uno de los escenarios más críticos del temporal. Asturias, Cantabria y el País Vasco se encuentran en aviso rojo por fenómenos costeros, con previsión de olas que pueden superar los 10 metros de altura. La Aemet ha advertido de mar combinada muy peligrosa en amplios tramos del litoral norte, mientras que el Gobierno asturiano ha enviado mensajes de alerta masiva (Es-Alert) a la población de más de 20 municipios, pidiendo limitar desplazamientos y evitar zonas costeras expuestas.

En paralelo, la nieve está complicando seriamente la movilidad en zonas de montaña. En Asturias, varios puertos permanecen cerrados y en otros trece es obligatorio el uso de cadenas. En Huesca, una treintena de tramos presentan restricciones, con prohibición de paso a camiones en la N-330 en el entorno de Candanchú. El Pirineo navarro permanece en aviso amarillo por acumulación de nieve, mientras que en Cataluña Protección Civil mantiene activados los planes de emergencia por nevadas, viento y riesgo de aludes.

El temporal también ha afectado al transporte marítimo. En Cádiz, se han suspendido las conexiones por catamarán entre la capital, Rota y El Puerto de Santa María, sustituidas por transporte alternativo por carretera ante el empeoramiento del estado del mar.

La dimensión humana del temporal se ha reflejado en múltiples rescates de emergencia. En Granada, la Guardia Civil evacuó en helicóptero a varias familias atrapadas por la nieve en el Parque Natural de la Sierra de Castril, entre ellas menores y personas con movilidad reducida, tras pasar la noche sin agua ni comida. Operativos similares se desarrollaron en Ávila, donde una familia quedó bloqueada por la nieve en una pista forestal, y en Segovia, donde dos jóvenes fueron rescatados con síntomas de hipotermia tras perderse en una ruta de montaña.

Las previsiones meteorológicas apuntan a que el episodio seguirá dejando precipitaciones intensas, nieve en cotas medias y altas, fuertes rachas de viento y fenómenos costeros adversos durante las próximas horas, con especial incidencia en el norte, el área del Estrecho, el sistema Bético y las zonas de montaña del interior.

En este contexto, la suspensión de las clases en el interior de Pontevedra se convierte en uno de los símbolos más visibles de la gravedad del temporal, reflejo de un escenario en el que las administraciones priorizan la seguridad ciudadana ante un fenómeno que ha puesto a prueba infraestructuras, servicios públicos y sistemas de emergencia en gran parte del país. @mundiario

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