Fern congela EE UU: miles de apagones y caos en 20 estados por una tormenta histórica

La gigantesca tormenta, tanto en extensión como en intensidad, ha dejado a cientos de miles de hogares sin electricidad y somete a más de 200 millones de personas a condiciones extremas de frío, nieve y hielo.
La policía de Tulsa (Oklahoma) acude entre la tormenta invernal Fern. / RR.SS
La policía de Tulsa (Oklahoma) acude entre la tormenta invernal Fern. / RR.SS

Estados Unidos atraviesa una semana marcada por el impacto de Fern, una megatormenta invernal de dimensiones poco habituales que ha puesto en jaque al sistema energético, al transporte y a la vida cotidiana en gran parte del país.

Desde el suroeste hasta Nueva Inglaterra, el temporal ha desplegado una combinación especialmente peligrosa de nieve intensa, lluvia helada, aguanieve y temperaturas árticas que han llevado a las autoridades a activar emergencias en más de una veintena de estados.

El Servicio Nacional de Meteorología ha descrito a Fern como una tormenta “inusualmente extensa y de larga duración”, alimentada por una potente masa de aire ártico procedente de Canadá. La franja afectada resulta excepcional incluso para los estándares invernales estadounidenses: una banda continua de fenómenos adversos que se extiende desde Nuevo México hasta Maine, atravesando el sur, el Medio Oeste, el valle del Tennessee, el Atlántico medio y el noreste del país.

Uno de los efectos más visibles ha sido el colapso del suministro eléctrico. Más de 670.000 clientes se han quedado sin luz, con especial impacto en estados como Mississippi, Texas, Tennessee y Luisiana, donde el peso del hielo y la nieve ha derribado árboles y líneas eléctricas.

A medida que Fern avanza hacia el este, las autoridades advierten de que los apagones podrían aumentar, complicando aún más la situación en zonas donde las temperaturas han caído a niveles cercanos a récords históricos.

El transporte aéreo ha sufrido un golpe sin precedentes desde la pandemia. Más de 13.500 vuelos han sido cancelados desde el inicio del fin de semana, con casi 10.000 solo en la jornada del sábado. Aeropuertos clave, como el Ronald Reagan de Washington, han llegado a cancelar prácticamente todos sus despegues previstos. Las aerolíneas y los gestores aeroportuarios afrontan un escenario de congestión y retrasos en cascada que se prolongará varios días, incluso después de que el temporal pierda intensidad.

En tierra, la situación no es menos crítica. Las carreteras de numerosos estados del sur y del centro, poco acostumbrados a episodios prolongados de nieve y hielo, se han vuelto intransitables. En lugares como Tennessee, Arkansas, Texas, Nuevo México u Oklahoma, la combinación de nieve compactada y capas de hielo ha obligado a cerrar vías secundarias, limitar el transporte y reforzar los servicios de emergencia. Las placas de hielo, descritas por expertos como similares al cemento, han multiplicado los accidentes y dificultado las tareas de asistencia.

La magnitud del fenómeno ha llevado al Gobierno federal a intervenir de forma amplia. El presidente Donald Trump ha aprobado declaraciones de emergencia para una docena de estados, una cifra que se ha ido ampliando conforme Fern avanzaba. En total, más de 20 estados y el Distrito de Columbia han activado dispositivos especiales para movilizar recursos extraordinarios, con FEMA y las agencias estatales coordinando la respuesta ante una tormenta calificada por el mandatario como “histórica”.

Más allá de los datos inmediatos, Fern está dejando huella en la vida diaria de millones de estadounidenses. El cierre masivo de colegios, la suspensión de actividades laborales y el temor a varios días de aislamiento han vaciado los supermercados en amplias zonas del país. En algunas regiones, los termómetros han descendido hasta los 30 grados bajo cero, intensificando los riesgos para las personas vulnerables y elevando la presión sobre los sistemas de calefacción y asistencia social.

Mientras el temporal continúa su desplazamiento hacia el noreste, el país permanece en pausa forzada, a la espera de que la gigantesca borrasca afloje su control sobre un territorio literalmente congelado. @mundiario

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