El régimen talibán prohíbe a las mujeres trabajar en las ONG “hasta nuevo aviso”
Esta nueva orden se suma al veto de la educación universitaria femenina dictaminado hace menos de una semana.
El Gobierno afgano emitió este sábado una nueva prohibición. Los talibanes han ordenado a todas las organizaciones no gubernamentales (ONG) tanto locales como extranjeras que impidan a sus empleadas ir trabajar, debido al incumplimiento del código de vestimenta, según informó el Ministerio de Economía a través de una carta. De acuerdo al texto, el veto a las mujeres se debe a “graves denuncias” de que algunas de ellas no respetan el código de vestimenta islámico que el régimen ha impuesto a las afganas.
“Ha habido graves quejas por el incumplimiento del hiyab islámico y otras normas y reglamentos relativos al trabajo de las mujeres en las organizaciones nacionales e internacionales”, señaló Qari Din Mohammad Hanid, ministro de Economía, encargado de aprobar los permisos para las ONG que actúan en el país.
Por consiguiente, con el fin de cumplir con su responsabilidad de implementar las normas y reglamentos del Emirato Islámico de Afganistán (como se autodenominan los talibanes), “se instruyó a todas las ONG a suspender todos los trabajos de sus trabajadoras mujeres hasta nuevo aviso”, reza la nueva orden.
Esta restricción se produce solo cuatro días después de que el Gobierno talibán prohibiera a las mujeres asistir a las universidades públicas y privadas del país, una medida que veta por completo la educación universitaria de todas las afganas mayores de 12 años, después de que los fundamentalistas cerraran todos los institutos de secundaria femeninos. El ministro de Educación Superior, Neda Mohammad Nadeem, alegó que esta decisión se tomó porque las “estudiantes que iban a la universidad (…) no respetaron las instrucciones sobre el hiyab. “El hiyab es obligatorio en el islam”, insistió.
Amenaza contra quien incumpla la medida
De acuerdo al texto, en caso de que retrasen el implementar esta norma “se cancelará la licencia de la organización emitida por este ministerio”.
Ahora bien, aún no está claro cómo afectará esta situación a las agencias del sistema de Naciones Unidas, que tienen una gran presencia en Afganistán. Por su parte, el portavoz del ministerio de Economía, Abdulrahman Habib, manifestó que la carta se aplicaba a las organizaciones que dependen del ministerio del organismo de coordinación de las organizaciones humanitarias, conocido como ACBAR. Dicha entidad no incluye a la ONU sino a más de 180 ONG locales e internacionales. No obstante, las Naciones Unidas suelen subcontratar a menudo a ONG para llevar a cabo proyectos humanitarios.
Las empleadas de las ONG, afganas y extranjeras, son fundamentales para garantizar que las mujeres del país puedan acceder a la ayuda, ya que las prácticas culturales de Afganistán vetan que un hombre hable, examine u ofrezca asistencia humanitaria a mujeres que no son parientes cercanos. De hecho, la escasez de sanitarias en la nación sigue siendo, según diversos estudios internacionales, una de las barreras que impide la reducción de la mortalidad maternal.
La situación de las afganas a día de hoy se asemeja cada vez más a la época del primer régimen de entre 1996 y 2001, cuando basados en una rígida interpretación del islam y su estricto código social reprimieron los derechos de las mujeres, prohibieron la asistencia femenina a las escuelas y las recluyeron en el hogar. @mundiario


