Sistemas inestables, de Rubén Martín: poesía construida desde los márgenes

Sistemas inestables, de Rubén Martín/ M.G.P
Sistemas inestables, de Rubén Martín/ M.G.P

Metatextos, etimologías, música y pintura contemporáneas, discursos heterodoxos, fragmentos en prosa y signos paralingüísticos definen la poesía paradójica de Rubén Martín en su obra Sistemas inestables.

Sistemas inestables, de Rubén Martín: poesía construida desde los márgenes

  Sistemas inestables, de Rubén Martín, es una obra poética construida desde las márgenes de la propia literatura. La música contemporánea, las etimologías, teorías científicas, fragmentos discursivos, signos paralingüísticos y las elipsis son propiedades expresivas de las que el autor se sirve para fundar un universo inspirado en la fractalidad.

  Editado por Bartleby, este poemario es una introspección sobre la epifanía que representa la palabra como génesis del mundo: texto sagrado y texto científico se fusionan en un discurso heterogéneo lleno de microuniversos que intentan desentrañar la carnadura de la propia materia. Los versos, las citas y sus fragmentos en prosa son partículas atómicas y subatómicas que intervienen en esa fundación de la realidad, en su compleja naturaleza sensorial y sensitiva.

  Lo fenomenológico es una alternativa poética que Rubén Martín no desprecia, sino de la que participa voluntariamente, porque conocer es anterior a sentir y representar el mundo desde su fractalidad es una forma de emocionarnos con el profundo misterio del origen de la vida y de su lenta combustión. La modernidad de estos poemas se adquiere desde una visión culturalista, pero no menos sutil y emocionante. Su acervo intelectual participa en la creación de un mundo autónomo y propio que sigilosamente se abre paso al lector a través de pequeñas hendiduras de luz que comunican palabra y referentes.

  Lo extraordinario de este libro es que consigue ubicar una visión particular de la teoría del texto,cercana a la deconstrucción, en un plano lírico donde metáforas,desbordantes hipérbatos y significativos juegos de palabras adivinan la propia naturaleza del mundo que contemplamos; el caos y lo inestable como únicas hormas verosímiles de medir nuestra manera de contemplar la realidad. El autor sabe que el mundo es una representación de la conciencia, que lo que existe más allá de nosotros, son fragmentos, disipaciones, umbrales, potentes energías que dominan la génesis y la depredación de todo ser.

La apuesta es arriesgada, pero el resultado no queda en un solipsismo ininteligible, sino que, desde el principio, queda claro que la poesía de Martín es una indagación sobre la propia versatilidad de lo que existe fuera del texto, pero que al mismo tiempo es un trasunto de la escritura,de la pasión por escribir, del acto de crear desde la nada para involucrarnos en la confusión, en ese acelerador de partículas que es la propia simbología del mundo, su anodina producción de enfermedades, de luces, de flujos sensitivos que cooperan en el crecimiento de los vegetales o en la expresión musical atonal de un sonido que no diferencia el silencio de lo escrito. Enhorabuena, Rubén.

"UN semitono por encima de la vida hay ojos-pájaro, las masas de color sueñan ingrávidas los ecos de un océano donde mirar es ver. Ojos-esponja, cuerdas-ojo, deshilachadas risas de la percepción humana, fiebreazul y rosas párpado,volúmenes de pez que abre sus branquias como umbrales y mudamente exige

un espejo/ un pentagrama/ lo palpable de un sonido/ la piel de los adentros/ tatuada/ " (pág.61).

Sistemas inestables, de Rubén Martín: poesía construida desde los márgenes
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