“El secreto del mal”, desnudo crítico, desasosiego, la lucha por la vida

Portada de El secreto del mal, de Roberto Bolaño, Editorial Anagrama
Portada de El secreto del mal, de Roberto Bolaño. Editorial Anagrama.

Sin alcanzar la grandeza literaria de Los detectives salvajes, con esta obra póstuma, una vez más confirma su valía como heredero continuador del maestro Julio Cortázar.

“El secreto del mal”, desnudo crítico, desasosiego, la lucha por la vida

“Como los habitantes afluyen a los centros a fin de trabajar y divertirse, en carácter de productores y consumidores, las células edilicias se cristalizan sin solución de continuidad en complejos bien organizados”.

Max Horkheimer y Theodor Adorno

Los buenos lectores que siguen la obra del autor de Los detectives salvajes y 2666, sus dos mejores novelas, es posible que ya conozcan esta obra póstuma valioso borrador con calidad literaria, desafiadora de las costumbres presentes, suma de relatos inconclusos, proyectos y apuntes, que ya fueron publicados por Anagrama en 2007, cuatro años después de su muerte y que ahora ha sido editado de nuevo en la Colección Compactos, algo que se agradece.

Disfruté, fortuna y gozo, conociendo a Roberto Bolaño en unas jornadas literarias celebradas en Sevilla sobre los nuevos narradores latinoamericanos promocionadas por La Fundación J. M Lara. La presentación corrió a cargo de Cabrera Infante y Bolaño mostró su natural originalidad, siempre amena con la constante y dañina presencia del cigarrillo entre sus labios, con una ponencia que, paradoja de la vida, viene incluida en esta, antología de textos, con el título de “Sevilla me mata”, pues poco tiempo después nos llegó la noticia de su muerte. El grupo lo formaban los mexicanos Jorge Volpi, Ignacio Padilla y Cristina Rivera Garza, los colombianos Santiago Gamboa, Mario Mendoza y Jorge Franco, los peruanos Iván Thays y Fernando Iwasaki, el boliviano Edmundo Paz Soldán y él como estrella en pleno resplandor literario.

El secreto del mal se debe considerar la armadura de lo que podría haberse convertido en el cuarto volumen de relatos del autor que, sin género de dudas ofrece rico interés, pues, en estos esbozos y relatos reunidos, algunos de ellos solo se encuentran a falta de un toque para presentarse convertidos en verdaderas piezas admirables. El abanico es amplio y de sabrosa variedad, textos de poemas relatos, novelas, artículos, entrevistas. Todos ellos en su conjunto, confirman ante el lector la confirmación de su luminosa calidad y capacidad creativa. Como señala en su nota preliminar de la edición Ignacio Echevarria “La obra de Bolaño permanece suspendida sobre los abismos a los que no teme asomarse”.

De gran valor esa especie de ensayo titulado “Deriva de la sopesada” donde se exponen criterios sobre la obra centro de la literatura Argentina que significa Martín Fierro “paradigma del desposeído (pero también el matón) se alza en el centro de un canon de la literatura Argentina, cada vez más enloquecido” Para Bolaño Martín Fierro es “una novela del valor, no una novela sobre la inteligencia, mucho menos sobre la moral” Criterio que le lleva, al considerar a Borges como “el mayor escritor que haya nacido en Latinoamérica es solo un paréntesis” lo que le resulta curioso que Borges “escribiera tanto y también sobre él” Afirmando: “Cuando Borges se muere, se acaba todo de golpe. Es como si se muriera Merlín, aunque los cenáculos literarios de Buenos Aires no eran ciertamente Camelot. Se acaba, sobre todo, el reino del equilibrio. La inteligencia apolínea deja su lugar a la desesperación dionisíaca” La agudeza del Bolaño a la hora de exponer juicios y comparaciones es la muestra de una capacidad taladradora y polémica que representa su obra literaria.

Muy diversos resultan los ejemplos críticos sobre escritores expuestos en estos escritos en los que queda claro su caudal creativo, la solidez de buen lector de los clásicos, aunque lo manifieste de manera velada, sin alardes de pertenecer a sólida casta de aprendizaje. En sus exposiciones literarias siempre directo, dispara con dardos realistas. Lo deja muy claro en lo expuesto en las jornadas en la ciudad de las bética cuando se pregunta: “De donde viene la nueva literatura americana” Para a continuación señalar como esa literatura procede de la clase media o de un “proletariado más o menos asentado en familias de narcotraficantes de segunda línea, que ya no desean balazos sino responsabilidad y continuación” Y aclara: “Es decir, los escritores ahora buscan el reconocimiento, pero no el reconocimiento de sus aprecio sino el reconocimiento de lo que se suele llamar “instancias políticas” los detentadores del poder, sean del signo que sea, a los jóvenes escritores les da lo mismo” De aquí que esos políticos del desencanto y vergüenza de su granujería, les esté provocando el pago de una alta factura por parte de esta nueva literatura. Un puzzle de encuentros y criterios de rica variedad. Salto de fronteras y juicios sobre un mundo que engloba una amplia diversidad. “la secreta naturaleza del mal” que la buena literatura siempre certera y valiente en el disparo logra desnudar el orden establecido poseedor del falso patriotismo.

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