El puerto de Iria Flavia: entre Pontecesures y Gelmírez

Pontecesures.
Pontecesures.

El emperador de Roma Tito Vespasiano, de la familia Flavia, nombró “Municipium” a Iria (Padrón) en el año 70 de nuestra era. Los vecinos agradecidos añadieron a Iria su apellido: Flavia.

El puerto de Iria Flavia: entre Pontecesures y Gelmírez

Hoy en día el puente de Pontecesures separa las provincias de A Coruña y Pontevedra. Pero antes ambas orillas (Porto, Aduana, Paraíso, A Ponte) eran el puerto de Iria Flavia desde donde partían las naves romanas con las ostras de Iria Flavia (así conocidas en Roma) y el oro del Sil. En el siglo II el emperador Trajano ordena construir el Pons Cessuris (Puente de Transeúntes) en Iria Flavia, por donde pasaba la calzada romana XX Per loca marítima. En el puerto estaba el Pedrón, donde amarraban los barcos, hoy bajo el altar mayor de la Iglesia parroquial de Santiago en Padrón. Más tarde Gelmírez, un clérigo hijo de Delmiro, defensor de las Torres del Oeste en Catoira y de Iria Falvia, pariente del obispo de Santiago Diego Pelaez es nombrado secretario de Raimundo de Borgoña y doña Urraca. Poco tiempo después con 32 años consigue el arzobispo de Santiago (1100-1140).

Gelmírez fue el gran impulsor de Padrón. Allí ordena crear unos astilleros y construir dos galeras para defenderse y atacar a los árabes con 200 marineros de Padrón. Se considera a Gelmírez el fundador de la Marina de Guerra Española.

En Cesures (a 10 Kms. del mar por el Río Ulla, el agua salada llega en la subida de las mareas en media hora) radicaba la Aduana (fue trasladada a Pontevedra en 1910) donde descargaban los barcos procedentes de Villagarcía,  barcos con productos como madera, pescado o vegetales para la feria de los domingos en Padrón.

Todos los chavales de la zona aprendían pronto a nadar, a manejar una chalana subidos de pie en su popa y con un solo remo bogando, moviéndolo de izquierda a derecha para hacerlo avanzar por estribor o babor. Casi todos los mozos que más tarde marchaban a hacer el servicio militar a la Marina y después se embarcaban en la marina mercante o en la pesquera. ¡Cuántos conocidos han tenido que ver con el río! 

Los chavales del puerto de Iria Flavia ya no van a hacer la mili a la marina, ni se van a la marina mercante; tal vez algunos van a la pesquera. Hoy en Puentecesures hay un club de remo; posiblemente reman como dice el manual, pero no creo que sepan bogar como los chavales de aquella época, de pie, sobre el bote, una estampa marinera que ya no se ve. Tampoco llegan tantos barcos cargados de pescados, mariscos, pimientos de Cambados o frutas del Salnés para el mercado de los domingos en Padrón. “Los tiempos cambian que es una barbaridad”, como dice la zarzuela.

A Gelmirez, tal vez nacido en Iria Flavia, Padrón debería erigirle un monumento o una placa conmemorativa en Cesures, frente a la antigua aduana donde mandó construir unos astilleros, placa donde se le reconozca como fundador de la Marina de Guerra española.

El puerto de Iria Flavia: entre Pontecesures y Gelmírez
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