En el primer año de copago se facturaron casi 145 millones de recetas menos

Farmacia de Argentina.
Atención farmacéutica.

Hace doce meses entró en vigor el copago farmacéutico en España y dos meses más tarde lo hizo la lista de 417 medicamentos que quedaron excluidos de financiación.

En el primer año de copago se facturaron casi 145 millones de recetas menos

Hace doce meses, el 1 de julio de 2012, entró en vigor el copago farmacéutico. Dos meses más tarde, el 1 de septiembre, entró  en vigor la lista de 417 medicamentos que quedaron excluidos de la financiación pública de la prestación farmacéutica.

Según los datos del Ministerio de Sanidad, señalados el pasado martes 23 de julio en el Consejo Interterritorial de Salud por la ministra Ana Mato, en este último año  se facturaron unos 145 millones de recetas menos y se ahorraron  en farmacia casi 2.000 millones de euros.

Los principales afectados por este recorte han sido en primer lugar los pacientes, sobre todo los pacientes más desfavorecidos económicamente que han ido dejando de retirar parte o toda la  medicación prescrita por su médico, en base a una decisión estrictamente económica, lo que puede afectar negativamente a su salud. Sin dejar de mencionar que las sucesivas rebajas en los precios de los medicamentos financiados por el Sistema Nacional de Salud, y sobre todo las consecuencias derivadas del copago y  de la  exclusión de los más de 400 medicamentos de la financiación pública de la prestación farmacéutica, han recaído en la economía de la  farmacia, en la distribución y en la industria farmacéutica.

De los exactamente 1.976,4 millones ahorrados estos doce meses en farmacia... ¿que parte corresponde al paciente, que parte a la farmacia, cual a la industria, y que parte al RDL 9/2011?

Los casi 145 millones de recetas no facturadas... ¿corresponden a recetas no prescritas o son 145 millones de recetas prescritas y no dispensadas, es decir no retiradas por el paciente en la farmacia?

Los efectos sobre la salud de los pacientes derivados de la aplicación de medidas como copago o desfinanciación de medicamentos, deben ser evaluados con rigurosidad, para conocer el coste económico derivado de dichas medidas, y así no generar ineficiencias en el sistema.

No tiene ninguna lógica sanitaria disuadir al paciente para que no retire en la farmacia los medicamentos prescritos. Es el médico quien decide el tratamiento, y el medicamento es un recurso sanitario cada vez más barato que suple otras carencias sanitarias. Y si el problema está en la prescripción, es ahí donde debemos buscar soluciones.

Una conquista social como el sistema sanitario público, universal, equitativo y gratuito en el momento de su uso, de calidad y sostenible, ha de ser eficaz y eficiente. Ha de ofrecer transparencia a la sociedad en relación a coste, resultados en salud y en bienestar. Debe contar entre sus orientaciones y objetivos básicos, con la equidad y la lucha frente a las desigualdades en salud, es decir con políticas que favorezcan el acceso equitativo a los medicamentos y demás servicios de salud.

Es posible un sistema público de salud sin recortes de derechos y con una cartera de servicios única para todos los ciudadanos.

Una sanidad de futuro (pública, universal, equitativa, gratuita en el momento de su uso, de calidad y sostenible) ha de conseguir fuentes de financiación, para que ningún ciudadano de nuestra  comunidad deje de tener  acceso a la salud, con independencia de su condición económica o social.

No debería ser necesario recordar que el  medicamento es el recurso terapéutico más económico que puede alcanzar una mayor eficiencia para abordar la enfermedad, y que utilizado de forma adecuada y racional , evita ingresos hospitalarios, y disminuye costes sociales enormes, tales como por ejemplo las bajas laborales o jubilaciones anticipadas por enfermedad.

En el primer año de copago se facturaron casi 145 millones de recetas menos
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