La Navidad es una época del año compleja que puedes amar u odiar
Sin duda, la Navidad es una fecha que no deja indiferente a nadie, ya sea porque la adoras o porque la aborreces. Así lo explica esta escritora en MUNDIARIO.
Sin duda, la Navidad es una fecha que no deja indiferente a nadie, ya sea porque la adoras o porque la aborreces. Así lo explica esta escritora en MUNDIARIO.
Sin casi darme cuenta ha llegado la Navidad. Soy consciente de que los turrones y polvorones llevan semanas copando las estanterías de tiendas y supermercados. He escuchado como los medios de comunicación me advertían de que algunos juguetes estaban agotados y que Papá Noel y los Reyes Magos desilusionarías a aquellos niños que se habían retrasado en escribir sus cartas. Llevo días disfrutando de las luces que llenan de color las calles de ciudades tristes y resqueebrajadas que, tras superar el seis de enero, recuperarán la normalidad y volverán a lucir sus peores galas con tiendas en liquidación por cierre, negocios que han cesado su actividad, bajos comerciales que se venden o alquilan... Sin embargo, era reacia a considerar que la Navidad ya había llegado, porque, lo cierto es, que el día de Navidad es el 25 de Diciembre, y para ello todavía faltan unos días.
Puedes amar u odiar la Navidad, pero sin duda éstas son unas fechas que no pasan desapercibidas para nadie. La Navidad es la excusa perfecta para que un alto porcentaje de mortales corran un tupido velo sobre su día a día y tiñan de ilusión los grisis y fríos días de invierno. En contraposición, están aquellos para los que la Navidad está teñida de hipocresía y relacionada con un excesivo consumismo. Tal vez no estén equivocados ya que. ¿quién no ha pronunciado sus buenos deseos o ha deseado un feliz año a alguien a quien, en otro contexto, habría dirigido un simple "hola" o "hasta luego"?. Pero, ¿qué hay de malo en dejarnos embaucar por un ambiente de alegría? Evidentemente, cada uno debe establecer sus propios límites, tanto a nivel de afectividad como a nivel económico. Si nuestro DNI muestra que somos adultos, ejerzamos como tales a la hora de establecer un límite a nuestra efusividad y a nuestros gastos. Escucho ciertamente sorprendida el gasto medio que cada español invertirá en lotería, compras o cenas. No obstante, lo que realmente me asombra es que, muchos de ellos son conscientes del excesivo y prohibitivo gasto que harán y, sin embargo, no están dispuestos a apretarse el cinturón y optan por ignorar que existe un mañana, todo justificado con la única excusa de que estamos en Navidad.