Madrid gasta millones de más en hospitales privados mientras la sanidad pública sufre
En los primeros seis años del gobierno de Isabel Díaz Ayuso, la Comunidad de Madrid ha destinado 2.354 millones de euros más de lo presupuestado a hospitales privados de la red pública, como Quirón y Ribera Salud. Solo los cinco centros implicados –Torrejón, Villalba, Móstoles, Valdemoro y la Fundación Jiménez Díaz– suman 6.663 millones entre 2019 y 2024, lo que equivale a más de 1.300 millones anuales.
Este fenómeno no surge por casualidad. Los hospitales de gestión privada funcionan bajo un modelo que les permite cobrar directamente por atender a pacientes derivados de otros centros, mientras que los hospitales públicos reciben financiación centralizada. Esto crea un círculo económico: más pacientes atraen más ingresos, que a su vez permiten ampliar servicios y atraer todavía más pacientes. El resultado es que algunos hospitales privados se convierten en imanes financieros, dejando a los centros públicos con agendas limitadas y quirófanos infrautilizados.
Desajustes presupuestarios y consecuencias para la atención
El desvío entre lo presupuestado y lo pagado, que alcanzó los 3.300 millones en 2024, pone de relieve un desequilibrio estructural. Como explica Carlos Moreno, diputado del PSOE, los hospitales públicos están infrafinanciados hasta el punto de dejar quirófanos parados, mientras que los privados pueden programar pruebas hasta altas horas de la noche. Esto no solo genera inequidad, sino que también fomenta la fuga de pacientes hacia centros que ofrecen atención más rápida, creando una falsa ilusión de eficiencia.
Por su parte, Quirón y Ribera Salud argumentan que los pagos reflejan liquidaciones de ejercicios previos y un sistema de actualización de precios públicos deficiente. Es cierto que los retrasos y la falta de actualización del IPC han afectado la contabilidad, pero no resuelve la raíz del problema: un modelo de financiación que premia a la gestión privada a costa de la sanidad pública, dejando un presupuesto limitado para hospitales que atienden a la mayoría de la población.
Hacia un modelo equilibrado de sanidad
El debate no es entre público o privado, sino sobre cómo gestionar recursos para garantizar atención de calidad y equidad. La evidencia muestra que los hospitales privados en la red pública atraen a pacientes con más recursos o conocimiento del sistema, mientras que los públicos luchan con restricciones presupuestarias que limitan su capacidad de respuesta. Una solución podría incluir la actualización anual de precios públicos, mayor transparencia en la derivación de pacientes y planificación presupuestaria realista que contemple las necesidades de todos los centros.
También es necesario repensar la libre elección de hospital, un derecho ciudadano que, si no se acompaña de control y recursos equitativos, termina generando desigualdades. El objetivo debería ser un sistema en el que todos los ciudadanos puedan acceder a la atención necesaria sin depender de la capacidad financiera o de la estrategia comercial de un hospital. La sanidad pública no puede competir con una mano atada mientras se celebran récords presupuestarios que no reflejan la realidad de quienes más necesitan atención inmediata.
Sin duda, el gasto millonario en hospitales privados evidencia la necesidad de un rediseño del modelo sanitario que garantice eficiencia, transparencia y equidad. Madrid tiene los recursos, pero deben administrarse con criterio social, pensando en la salud de la población y no solo en las cifras de ejecución presupuestaria. @mundiario





