La ley medioambiental de la UE avanza pese a la resistencia de la derecha
La normativa, que busca restaurar al menos el 20% de las áreas terrestres y marítimas de la UE para 2030, se ha convertido en una de las batallas políticas más complicadas de los últimos años.
En medio de una atmósfera cargada de anticipación y ansiedad, los negociadores encargados de forjar el texto final de la Ley de Restauración de la Naturaleza (LRN) de la Unión Europea trabajan arduamente para alcanzar un acuerdo antes de la inminente fecha límite. Esta ambiciosa normativa tiene como objetivo restaurar al menos el 20% de las áreas terrestres y marítimas de la UE para el año 2030, y se presenta como la primera gran ley de biodiversidad de la Unión Europea.
Sin embargo, el camino de la LRN a través del Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea ha estado plagado de obstáculos, tensiones políticas y fuertes intereses en juego. Las votaciones intermedias han sido verdaderamente emocionantes en cada etapa, y las maniobras políticas y los intentos de boicot han mantenido a muchos con el corazón en un puño. La complejidad política de este proceso es significativa, especialmente considerando que se trata de una legislación que aborda la restauración de la naturaleza en Europa en un momento crítico.
El año electoral que culminará con la renovación del Parlamento Europeo en junio de 2024 ha inyectado una tensión adicional en el proceso. Lo que inicialmente se esperaba como una legislación emblemática en un quinquenio marcado por la ambición de la transición ecológica y la lucha contra el cambio climático se ha convertido en una de las batallas políticas más intensas de los últimos años. Esto pone de manifiesto la dificultad de transformar las palabras y las intenciones positivas en acciones políticas concretas que tengan un impacto directo en las poblaciones y los votantes.
La vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, ha defendido la importancia de la LRN como un primer paso crucial en la restauración de áreas naturales dañadas. Citando ejemplos en España, como el Mar Menor o el entorno de Doñana, Ribera subraya la necesidad de actuar en un momento en que el 81% de los hábitats terrestres y acuíferos de Europa están en mal estado.
La incertidumbre continúa
No obstante, lograr un acuerdo no ha sido ni será fácil. Sorprendentes resultados electorales, como la inesperada victoria de una formación campesina en las regionales de Países Bajos, así como presiones del sector agrícola y pesquero, llevaron al Partido Popular Europeo (PPE), bajo el liderazgo de Manfred Weber, a oponerse a la normativa. Aunque esta decisión fue vista por muchos como un movimiento estratégico de cara a futuras alianzas políticas, obligó a realizar concesiones importantes en la Eurocámara para mantener la normativa viva. La victoria resultante fue calificada como "agridulce" por el eurodiputado socialista César Luena, quien es el ponente de la medida.
La incertidumbre persiste, y las dudas y los desafíos podrían intensificarse a medida que el proceso avance. La estrecha mayoría con la que el Consejo aprobó su versión de la ley añade una capa adicional de tensión a las ya difíciles negociaciones interinstitucionales.
La próxima prueba crucial está programada para este jueves, cuando se celebre el que debería ser el último de los llamados "trílogos", que son las negociaciones entre el Consejo, el Parlamento y la Comisión para llegar a un acuerdo político provisional. Este acuerdo posteriormente debe ser ratificado tanto por los eurodiputados como por los países miembros. Aunque este proceso generalmente se considera protocolario, en este caso podría haber sorpresas de último minuto, según coinciden todas las partes involucradas.
Urge llegar a un acuerdo
En palabras de Teresa Ribera, "Los ecosistemas no esperan y las instituciones no pueden abandonarlos. No hay progreso ni seguridad alimentaria sin protección y restauración de la naturaleza". La urgencia por llegar a un acuerdo es evidente, pero no a expensas de hacer que la legislación sea ineficaz, advierten las organizaciones medioambientales, que han ejercido una presión significativa para asegurarse de que la normativa se mantenga sólida.
The last trilogue on the Nature Restoration will take place this Thursday !
— César Luena / ❤️🇪🇺 (@cesarluena) November 6, 2023
🤝We are working with the @EU_Commission and the @eu2023es to come forward with the best deal possible for our nature and our citizens.
A deal that will also respect our international commitments. https://t.co/42EXYLZKQK
Los negociadores han identificado cuatro puntos críticos en las discusiones que deben cerrarse el jueves. Uno de los desafíos clave es si la LRN debe abarcar áreas en todo el territorio europeo o limitarse a las áreas establecidas en Natura 2000, la red ecológica europea de áreas de conservación de la biodiversidad. Otro punto de conflicto se encuentra en el artículo 9, que establece indicadores de restauración en ecosistemas agrícolas y que el Parlamento Europeo exige suprimir. Además, existen tensiones en torno a las cláusulas de no deterioro que obligan a los Estados a evitar que las áreas restauradas retrocedan. Por último, el "freno de emergencia" propuesto por los eurodiputados para posponer los objetivos de la normativa "en caso de consecuencias socioeconómicas excepcionales" también ha generado controversia.
A pesar de los obstáculos, César Luena se muestra optimista a la espera de un "buen resultado" en las negociaciones finales del jueves. La esperanza es que el PPE finalmente respalde una ley que se considera "buena" y "necesaria". Como señala la vicepresidenta Ribera, en asuntos como este, no debería haber posiciones cortas. @mundiario
