El expríncipe Andrés, liberado tras 11 horas en comisaría: el caso Epstein trastoca al Reino Unido

Andrés Mountbatten-Windsor salió de una comisaría de Norfolk más de diez horas después de su arresto por presunta “conducta inapropiada en cargo público” vinculada a una presunta filtración de información confidencial gracias a su relación con Jeffrey Epstein.
Andrés Mountbatten-Windsor, exduque de York. / Secretaría de Defensa de EE UU
Andrés Mountbatten-Windsor, exduque de York. / Secretaría de Defensa de EE UU

La imagen es potente y difícil de borrar: Prince Andrew, reclinado en el asiento trasero de un vehículo, rostro tenso y mirada perdida bajo el destello de los fotógrafos, abandonando una comisaría en Norfolk tras más de 11 horas bajo custodia. No hubo esposas visibles ni declaración pública. Sí un mensaje de que la justicia británica ha decidido avanzar en un terreno hasta ahora inexplorado, el de investigar penalmente a un hermano del monarca reinante.

La Thames Valley Police confirmó que el detenido —sin nombrarlo formalmente— fue liberado “bajo investigación”, figura jurídica que implica ausencia de cargos inmediatos, pero sí la obligación de colaborar con las autoridades mientras continúa las pesquisas. Los registros en propiedades vinculadas al expríncipe, incluido su antiguo domicilio en Windsor, marcan una fase más incisiva en un caso que durante años fue sobre todo reputacional y político.

El detonante inmediato ha sido la nueva remesa de documentos desclasificados por el Departamento de Justicia de EE UU relacionados con Jeffrey Epstein, el financiero condenado por delitos sexuales que se suicidó en prisión en 2019. Entre los correos y fotografías divulgados figuran intercambios que, según fuentes policiales, apuntan a la posible transferencia de información confidencial sobre las relaciones del Reino Unido (con Singapur o Hong Kong) durante la etapa en que Andrés ejercía como enviado especial para el Comercio Internacional.

El delito investigado de conducta inapropiada en cargo público (misconduct in public office) se aplica cuando un funcionario abusa deliberadamente de su cargo, traicionando la confianza pública. Es una figura grave del derecho británico que, en los supuestos más extremos, puede acarrear penas que van desde unos meses de cárcel a prisión permanente, dada la gravedad de cada caso.

Andrés ha negado de forma reiterada cualquier conducta ilícita, tanto en lo relativo a supuestas filtraciones como a las acusaciones de abuso sexual vinculadas al entorno de Epstein.

Carlos III enfrenta una crisis heredada

Por su parte, Carlos III reaccionó con un comunicado medido. “He recibido con profunda preocupación la noticia sobre Andrés Mountbatten-Windsor y la sospecha de mala conducta en un cargo público. Lo que sigue ahora es un proceso completo, justo y adecuado para que este asunto se investigue de la manera apropiada y por las autoridades competentes”, expresó el monarca.

Permítanme decirlo claramente: la ley debe seguir su curso. No sería correcto que yo hiciera más comentarios sobre este asunto. Mientras tanto, mi familia y yo continuaremos con nuestro deber y servicio”, agregó el Rey. El Palacio de Buckingham no fue informado con antelación del arresto, aunque sí lo fue el Ministerio del Interior, lo que refuerza la idea de una actuación independiente de la policía.

La relación entre Andrés y Epstein llevaba años erosionando la imagen de la Corona. El acuerdo extrajudicial alcanzado en 2022 con Virginia Giuffre —quien lo acusó de abusos cuando era menor— cerró la vía civil en Estados Unidos, pero no apagó la controversia pública. Desde entonces, el entonces duque de York fue despojado de títulos honoríficos y apartado de funciones oficiales.

Sin embargo, la estrategia de aislamiento simbólico no logró disipar la sensación de impunidad entre parte de la opinión pública británica. Las nuevas revelaciones documentales han cambiado el tablero, ya no se trata solo de reputación o de moralidad privada, sino de una posible responsabilidad penal vinculada al ejercicio de un cargo en el Estado.

Un punto de inflexión para la Corona británica

Horas antes de la detención, el primer ministro Keir Starmer subrayaba en una entrevista ante la BBC que “nadie está por encima de la ley”, en alusión a las investigaciones abiertas contra el expríncipe.

Para la monarquía británica, la cuestión central no es únicamente la suerte judicial de Andrés, sino la credibilidad de la institución. Carlos III ha optado por una línea de distanciamiento claro y cooperación institucional. En términos estratégicos, el mensaje es nítido, la supervivencia de la Corona exige transparencia y respeto al Estado de derecho, incluso cuando el escrutinio alcanza a su propio hermano.

El caso Epstein, que comenzó como un escándalo transatlántico de abusos y redes de poder, se ha convertido en un examen decisivo para la arquitectura constitucional británica. La fotografía del expríncipe saliendo de comisaría no es solo la imagen de un hombre bajo sospecha; es el símbolo de una monarquía que afronta, quizá por primera vez en décadas, la prueba real de que la ley debe aplicarse sin excepciones. @mundiaro

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