El doble rasero de la ley española con los vientres de alquiler
La gestación subrogada es uno de los temas más debatidos dentro de la sociedad y la política española, porque para algunos es indignante ver como una mujer alquila su cuerpo para crear vida, mientras que para otros es necesario regular la práctica que igualmente será realizada fuera de las fronteras y con la aprobación previa de los involucrados.
Recientemente, Portugal ha empezado a regular la gestación subrogada para sus ciudadanos y los extranjeros. Con la nueva ley, la sociedad y la política de España se han estremecido ya que no es ningún secreto que desde hacía tiempo que la controversial práctica está causando estragos entre los más conservadores y los libre pensadores. Alquilar un vientre para procrear vida es sencillamente un tema polémico que pone en desacuerdo a miles, pero en Europa la cuestión es un poco más escabrosa debido a la cercanía de la Iglesia y la oposición que representa.
A pesar de todo, la práctica se ha vuelto famosa entre famosos como Cristiano Ronaldo, Miguel Bosé o la baronesa Thyssen, quienes han decidido ser padres por medio de este método controversial. En España, no está legislada la ley para alquilar un vientre, pero nada impide que las personas pudientes como los ya mencionados, viajen a Portugal, EE UU, Reino Unido, Canadá o Grecia para poder acceder a la práctica, para luego llevar a sus recién nacidos a España y registrarlo legalmente como sus hijos biológicos.
Lo anterior, es la contradicción de las propias leyes, en España, Alemania y Francia está prohibida la práctica o no legislada, pero las leyes fallan y allí es donde la sociedad y la política empiezan a enfrentarse porque no logran encontrar un punto medio.
Dentro de las fronteras españolas, los partidos aún conversan al respecto de lo que se debe hacer con el tema sensible. Es Ciudadanos, el bando que defiende la práctica como un método en donde todos puedan beneficiarse y evitar que las personas con bolsillos abultados empleen su dinero en otros países para al final de cuentas, traer a sus niños hasta España.
Muchos detractores de la práctica expresan que la solución ideal para las parejas que no pueden tener niños, sea adoptar, pero el asunto con la adopción, es que es un proceso lento que puede tardar años en concretarse. Por su parte, los defensores del tema expresan que su fin no es indignar a la mujer alquilando su cuerpo, sino que es una forma de altruismo en donde todo debería estar previamente acordado y arreglado para evitar algún daño psicológico o físico, especialmente, en el caso de la madre gestante.
Los detractores lo comparan con la venta ilegal de órganos, a lo que los defensores refutan argumentando que existe la donación de órganos; los primeros lo señalan como la alteración del ciclo natural de la vida y los segundos como una oportunidad para las parejas que no puedan tener niños por sí mismos o para las familias homosexuales.
Un tema que despierta pasiones y que no deja de ser controversial, pero acaso ¿es necesario regularlo?, los datos sugieren que no, porque en países como Canadá, en donde está regulada la gestación subrogada, alrededor del 75% de los niños nacidos por medio de estos métodos, provienen de otros países.