La depresión es un asesino silencioso
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), este trastorno del estado del ánimo representa el declive de una persona que empieza a tener episodios de tristeza, pérdida de interés, trastornos del sueño y pensamientos suicidas.
Es una de las enfermedades mentales más peligrosas que existen debido a la poca atención que prestan las personas, suele acabar con el individuo sumiéndolo en un estado que puede ser crónico o recurrente, impidiendo que la persona lleve una vida normal.
La principal discapacidad mental en el mundo
En el 2015 la Sociedad Española de Psiquiatría ya advertía que en 2030 podría considerarse como la principal enfermedad mental que afecta hasta a 350 millones de personas en el mundo, convirtiéndose en un problema para la salud pública.
El porcentaje de personas que sufren depresión se ubica entre 8% y 15%, revelando una tasa alta de prevalencia en el individuo y que termina afectando su vida familiar, social y laboral. Otro problema de la depresión es que el 50% de las personas no acuden a un especialista y el 43% dejan el tratamiento antes de culminarlo.
Los riesgos de padecerla

Pastillas. / Pixabay
Un paciente depresivo corre el riesgo de suicidio, discapacidad prolongada, sufrir enfermedades cardiovasculares, es probable que llegue a tener accidentes cerebrovasculares o un infarto al miocardio; puede llegar a sufrir diabetes y volverse un adicto a las drogas.
Cuando la persona presenta varios de los síntomas, casi todo los días durante un periodo de más de dos o tres semanas, los especialistas hablan de una “depresión mayor”, en la que la persona puede reflejar tristeza e irritabilidad, apatía, apetito, alteraciones del sueño, fatiga o pérdida de la energía, inutilidad o culpa, agitación o lentitud, pérdida de concentración y pensamientos de muerte.
Lo mejor es no quedarse solo
En casos de depresión lo más recomendable es buscar ayuda y dejar que los expertos se encarguen de medicarte, pero muchas personas no se sienten a gusto acudiendo a extraños. Los tratamientos se harán a la medida del paciente y las necesidades que tenga, y lo adecuado es que sea él quien decida salir de su enfermedad, ya que cuando son obligados hay una alta probabilidad que dejen el tratamiento a la mitad.
También es recomendable tener un amigo de confianza a quien acudir, asistir a actividades grupales, ir al cine, hacer ejercicio o yoga; lo mejor es despejar la mente. La persona con una fuerte depresión debe dejar los prejuicios atrás y aprender a vivir plenamente a través de las cosas positivas de la vida.