Umberto Eco emprende viaje más allá del tiempo en ida y vuelta pendular

Umberto Eco. / elcivico.com
Umberto Eco. / elcivico.com

Como él abominaba de los lugares comunes, cualquier oración fúnebre le sobra a Umberto Eco, quien no ha hecho sino abandonar la dimensión en la que flotamos los mortales.

Umberto Eco emprende viaje más allá del tiempo en ida y vuelta pendular

A todo escribidor le gustaría morir  “escribiendo, sin perder la curiosidad, la ironía y un vaso de whisky”. Lo malo es que casi todos tienen reloj pero no el péndulo de Umberto Eco.

Lo que muy pocos son capaces de entender es que un semiólogo, un filósofo, un desbastador del lenguaje lograra vender 30 millones de ejemplares de El nombre de la rosa, novela vertida también a un buen cine.

Porque bien está, muy bien, alcanzar a ser un best-seller sin prefabricarlos sobre moldes con garantía.

En vez de ponerle rosas o hacer de plañideras, hagámosle caso : “El que no lee, a los 70 habrá vivido sólo una vida. Quien lea habrá vivido 5.000 años. La lectura es una inmortalidad hacia atrás”.

Para continuarla hacia adelante hay que ser. por lo menos. Umberto Eco.

Umberto Eco emprende viaje más allá del tiempo en ida y vuelta pendular
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