Las imágenes de Valcárcel de los años 60 y 70 tienen valor etnográfico y sociológico

Carlos Varcárcel - Lugo - 2010 -
Carlos Varcárcel - Lugo - 2010 -

El Campus de Ponferrada, de la Universidad de León, muestra fotos representativas del mítico fotógrafo gallego Carlos Valcárcel, hasta el 20 de diciembre. Crítica de nuestro colaborador.

Las imágenes de Valcárcel de los años 60 y 70 tienen valor etnográfico y sociológico

Las imágenes más entrañables y admiradas del mítico fotógrafo gallego Carlos Valcárcel pueden ser apreciadas ahora en la Sala de Exposiciones del Campus de Ponferrada, de la Universidad de León, hasta el 20 de diciembre.

Con el título de “Carlos Valcárcel – Fotografías 1962 – 2002”, la muestra, integrada por más de 70 imágenes, ha sido cedida temporalmente por el Campus de Lugo, de la Universidad de Santiago de Compostela, a quien el autor donó estas fotos porque consideró que es el lugar más adecuado para conservar y divulgar una parte importante de su obra. Con posterioridad, la muestra podrá verse en la Sala Albeitar, de la Universidad de León.

Nacido en Lugo el 6 de enero de 1929, Carlos Valcárcel es un personaje clave de la cultura gallega, quien al reflejar en sus imágenes el alma y la vida de los pueblos y sus gentes, se ha convertido en un ejemplo de creación artística y honradez intelectual. Sus imágenes de los años sesenta y setenta tienen un destacado valor etnográfico y sociológico. La humanidad y autenticidad caracterizan su obra paisajista y costumbrista.

Hay tres campos temáticos fundamentales en su obra: el paisaje gallego rural y marinero; los personajes populares, con escenas de la vida rural y urbana cotidianas, con sus fiestas, y los trabajos en el campo; y por último, los retratos de pintores, escultores, poetas, y familiares y amigos.

Con diversos premios que han reconocido su labor, y múltiples exposiciones, todavía hoy en día, con más  de 80 años cumplidos, Valcárcel  da pasos superiores al dominar la fotografía digital y poner su esfuerzo en escanear su amplísimo archivo fotográfico analógico. Recientemente esta afición le ha ayudado a vencer un estado de ánimo desfavorable, que afectó su salud, pero por suerte esa situación va quedando atrás.

Tuve el privilegio de conocerlo personalmente en febrero del 2010, en Lugo, su ciudad natal y me impresionó su carácter bonachón y abierto. En ese encuentro, Carlos me relató cómo, por muchos años y a pesar de estar casado y tener varios hijos,  tras finalizar su trabajo en un banco donde estaba empleado,  acudía raudo y veloz al cuarto oscuro que había instalado en su casa y preparaba los productos químicos, revelaba los rollos e imprimía las fotos. Así fue durante mucho tiempo. En ocasiones  –dijo- me acostaba a las seis de la mañana, embelesado por los resultados que obtenía en el laboratorio. Y pensar que entraba a trabajar a las nueve...

Con una sonrisa, me afirmó que él solamente pretendía realizar fotografía artística, con temas humanos, de paisaje. El otro mérito, lo dio el tiempo. Los años, son mis verdaderos aliados. Cualquiera lo hubiera hecho-expresó. Aunque la Fundación CaixaGalicia organizó una exposición y editó un catálogo, años atrás, pienso que recoger el  legado artístico de Carlos Valcárcel en un gran libro impreso y realizar un amplio trabajo de investigación sobre su obra,  es una deuda que la sociedad gallega le debe.

Los lectores de MUNDIARIO pueden apreciar en esta galería parte de su obra.

Las imágenes de Valcárcel de los años 60 y 70 tienen valor etnográfico y sociológico
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