El calor extremo provocó 47.000 muertes en Europa durante 2023, según un estudio
El impacto del calor extremo en Europa durante 2023 ha dejado un saldo alarmante de más de 47.000 muertes, según un estudio publicado por el instituto ISGlobal de Barcelona en la revista Nature Medicine. Este análisis subraya que, a pesar de los esfuerzos de adaptación al cambio climático, las temperaturas tórridas siguen representando un grave riesgo para la salud pública, especialmente entre las personas mayores.
El estudio estima que en España, uno de los países más afectados, el calor extremo causó la muerte de 8.352 personas. Aunque esta cifra es notablemente superior a las estimaciones oficiales del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, que registró alrededor de 3.000 fallecimientos por calor en el mismo período, los investigadores de ISGlobal defienden su metodología.
El estudio pone de manifiesto un aspecto positivo: la vulnerabilidad al calor ha disminuido con el tiempo. Los investigadores estiman que, de haberse producido las mismas temperaturas al inicio de este siglo, la mortalidad habría sido un 80% mayor. Esta reducción en la vulnerabilidad se atribuye a una combinación de factores, como la mejora en los sistemas de alerta, la planificación urbana, y la adaptación de la población a las olas de calor. Desde la ola de calor de 2003, que marcó un antes y un después en las políticas de respuesta a temperaturas extremas, la sociedad ha aprendido a tomar precauciones, como evitar la exposición prolongada al sol y mantener una hidratación adecuada.
Sin embargo, el riesgo sigue siendo elevado, especialmente para las personas mayores. El estudio muestra que los mayores de 80 años tienen un riesgo ocho veces mayor de fallecer por causas relacionadas con el calor en comparación con los adultos de entre 65 y 79 años. Estos fallecimientos no suelen ocurrir de manera inmediata durante un episodio de calor, sino que son el resultado de la acumulación de días de temperaturas elevadas, que exacerban condiciones de salud preexistentes como trastornos metabólicos o insuficiencia renal.
En 2023, Grecia fue el país con mayor mortalidad relativa, con 393 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, seguida de Bulgaria, Italia y España. Las cifras demuestran que, aunque se ha avanzado en la adaptación al calor, el cambio climático sigue exacerbando las condiciones que ponen en riesgo la vida de miles de personas.
El estudio también compara las cifras del verano de 2023 con las del año anterior, cuando el calor causó más de 60.000 muertes en Europa. Aunque 2023 fue el segundo verano más caluroso registrado en el continente, la mortalidad fue ligeramente menor debido a la concentración de olas de calor en periodos específicos de julio y agosto, a diferencia del calor persistente que caracterizó al verano de 2022.
El Ministerio de Sanidad español estima que en 2023 hubo 24 muertes directamente atribuidas a golpes de calor, una pequeña fracción del total de fallecimientos relacionados con las altas temperaturas. Este dato subraya la necesidad de una mayor conciencia y preparación para enfrentar las olas de calor, ya que sus efectos pueden ser más sutiles pero igualmente devastadores. @mundiario



