Salah Abdeslam: cadena perpetua para el terrorista que sobrevivió a los atentados de París

Salah Abdeslam, terrorista condenado a cadena perpetua por los atentados del 13-N en París. / Minuto Uno
Salah Abdeslam, terrorista condenado a cadena perpetua por los atentados del 13-N en París. / Minuto Uno
“No soy un asesino”, aseguró el yihadista antes de ser condenado por la masacre que dejó 130 muertos en varios puntos de la capital de Francia el 13 de noviembre de 2015. 
Salah Abdeslam: cadena perpetua para el terrorista que sobrevivió a los atentados de París

El histórico juicio por los atentados del 13-N llega a su fin. Casi siete años después de los atentados más sangrientos jamás registrados en Francia, el Tribunal de lo Criminal de París ha condenado a los detenidos por la cadena de ataques del 13 de noviembre de 2015: una masacre en el estadio fútbol de Francia, la sala de conciertos Bataclan y una popular zona de bares que acabó con la vida de 130 personas y dejó más 400 heridos. 

La pena más significativa es la que ha sido impuesta a Salah Abdeslam, el único terrorista que sobrevivió al atentado reivindicado por el Estado Islámico y este miércoles ha sido condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por "asociación criminal terrorista" y por "asesinato organizado en relación con una empresa terrorista". 

El acusado, de 32 años, ha recibido la pena más alta del Código Penal francés, por lo que se espera que pase el resto de su vida en prisión: antes de pedir al tribunal que reconsidere su sentencia tendrá que pasar 30 años encarcelado. Esta es la quinta vez que la justicia francesa impone la cadena perpetua real a un acusado. "Tiene las manos manchadas con la sangre de todas las víctimas", han asegurado los representantes del ministerio público.

 

"No soy un asesino"

Abdeslam fue juzgado por haber actuado como chofer del grupo que abrió fuego en el teatro Bataclan, y por participar en la elaboración de los explosivos utilizados esa noche para matar a cientos de inocentes. Después de esa noche huyó de Francia y fue arrestado en Bruselas, cuatro meses después del 13-N.

“En este tribunal he reconocido que no soy perfecto, que he cometido errores. Pero no soy un asesino. Si me condenan por asesinato, cometen una injusticia”, dijo el acusado el lunes en su alegato final ante el tribunal. El hombre, que se desplazó de Bélgica a París para los ataques, sostiene que no accionó el cinturón de explosivos que le habían asignado los cerebros del atentado terrorista por decisión propia y por “humanidad”.

Los jueces no han dado crédito a la versión de los hechos del yihadista, ya que el tribunal constató que el chaleco explosivo que llevaba Abdeslam estaba defectuoso. "Les pido perdón. Sé que el odio permanece, pero les pido hoy que me odien con moderación", llegó a decir el acusado en una sesión del mega juicio, que se prolongó durante 10 meses.

Otros 20 condenados

El tribunal además ha condenado a otros 20 hombres juzgados por su participación en los atentados. Solo se ha librado del veredicto de culpabilidad Farid Kharkhach que, según las autoridades, no tenía conocimiento de la preparación de los atentados. Mohammed Abrini, otro de los principales señalados, ha sido sentenciado a cadena perpetua con un cumplimiento mínimo de 22 años por “complicidad de asesinato terrorista”. 

La condena de Salah Abdeslam y los otros implicados llega para cerrar un mega-proceso jamás visto en Francia y conocido como el ‘juicio del siglo’: unos 1.800 civiles de unas 20 nacionalidades han liderado una demanda contra los sospechosos, que han sido juzgados por casi un año por un tribunal especial.

Los atentados del 13-N

El horror en París comenzó el viernes 13 de noviembre de 2015 a las 21.16, cuando un terrorista suicida hizo estallar su chaleco con explosivos cerca del Estadio de Francia, donde se jugaba un partido amistoso Alemania-Francia con más de 80.000 personas en las gradas, entre ellas el entonces presidente François  Hollande. 

Poco después se registraron disparos y explosiones en otras partes de París, como una zona de bares del centro y en la célebre sala de conciertos Bataclan, el escenario de la mayor masacre de aquella noche: 98 fallecidos y decenas de heridos, en un asalto con fusiles Kalashnikov perpetrado por tres yihadistas.

“Hay imágenes muy fuertes que no olvidaré jamás. Las de las terrazas y todos esos cuerpos tirados en el suelo. Las del Bataclan, con ese amasijo de cuerpos en el foso. Y los sonidos: el concierto del Bataclan estaba siendo grabado y no se interrumpió durante el ataque. Lo más terrible es que se escuchan ráfagas de disparos, pero también muchos tiros separados. Son las ejecuciones”, rememoró en una de las audiencias el fiscal general del Tribunal Supremo francés François Molins. @mundiario

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