Brutal atentado yihadista en Burkina Faso: más de 100 muertos y 140 heridos
El pasado sábado, un grupo de hombres armados irrumpió en Barsalogho mientras los civiles, obligados por las autoridades locales, cavaban zanjas de protección contra ataques terroristas. Los atacantes, que llegaron en motocicletas, comenzaron a disparar indiscriminadamente, dejando un saldo devastador de víctimas. Aunque las cifras exactas varían, se estima que entre 100 y 200 personas perdieron la vida en el ataque, mientras que 140 más resultaron heridas y fueron trasladadas a hospitales en Kaya y otras localidades cercanas.
Horas después de la masacre, la organización yihadista Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) asumió la autoría del ataque. Este grupo es el más activo en el Sahel central, una región que ha sido testigo de un grave aumento en la violencia yihadista en los últimos años. La región Centro-Norte de Burkina Faso, donde se encuentra Barsalogho, es particularmente vulnerable a emboscadas y ataques por parte del JNIM.
El ataque se produce en un contexto de creciente militarización de la población civil en Burkina Faso. Desde que el capitán Ibrahim Traoré asumió el poder en septiembre de 2022 tras un golpe de Estado, su gobierno ha reclutado a miles de civiles como Voluntarios de Defensa de la Patria (VDP) para apoyar en la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, estos voluntarios, muchos de los cuales carecen de suficiente armamento y formación, se han convertido en un objetivo prioritario para los yihadistas.
Los VDP, que reciben una formación militar básica y una remuneración mensual de unos 120 euros, están en la primera línea de defensa contra los yihadistas. A pesar de su compromiso, estos civiles están expuestos a un alto riesgo, y se estima que unos 5.000 de ellos han muerto en ataques desde la creación de esta fuerza en 2019. El ataque en Barsalogho es un ejemplo más de la vulnerabilidad que presentan estos voluntarios civiles frente a la violencia yihadista.
Burkina Faso ha sido escenario de una insurgencia yihadista desde 2015, especialmente en las regiones norte, este y oeste del país. Esta violencia ha provocado miles de muertos y ha desplazado a más de dos millones de personas. Más de la mitad del territorio burkinés está fuera del control del Estado, con presencia de fuerzas de defensa limitada a las principales carreteras y ciudades.
La violencia no se limita a los ataques yihadistas. Organizaciones como Human Rights Watch han acusado a las Fuerzas Armadas de Burkina Faso y a sus colaboradores civiles de cometer abusos graves, incluidos asesinatos masivos. En abril pasado, se acusó al ejército burkinés de matar a 223 personas, entre ellas 56 niños, en dos pueblos del norte del país, un hecho que el gobierno niega rotundamente. @mundiario


