Bruselas decide prolongar por 10 años el uso del polémico herbicida glifosato
La Comisión Europea asume la responsabilidad de prolongar el uso de esta sustancia, generando críticas de organizaciones medioambientales y países que abogaban por su prohibición.
La incertidumbre que rodea al glifosato, el polémico herbicida central en Europa, persiste. Este jueves, los Veintisiete debían votar, por segunda vez en poco más de un mes, para determinar la prórroga o el fin de esta controvertida sustancia. Sin embargo, los Estados han vuelto a quedar en tablas, por lo que la decisión final recala ahora en la Comisión Europea.
Ante la imposibilidad de lograr un consenso que represente al menos el 55% de los miembros de la Unión Europea y al menos el 65% de la población total, la Comisión ha anunciado su intención de renovar la aprobación del glifosato por un periodo de 10 años. Esta medida, sujeta a nuevas "condiciones y restricciones", ha suscitado reacciones críticas por parte de organizaciones medioambientales como Greenpeace y Ecologistas en Acción, que acusan a la UE de ignorar la ciencia y favorecer a la industria química.
En un comunicado, Bruselas ha defendido su decisión, destacando la prohibición del uso del glifosato como desecante antes de la cosecha y la necesidad de aplicar medidas para proteger a los organismos no objetivo. Sin embargo, estas medidas no han logrado calmar las reservas de países como Alemania, Francia e Italia, que se han abstenido en la votación, mientras que España ha respaldado nuevamente la prolongación.
La Comisión enfatiza que los Estados miembros conservan la facultad de imponer restricciones más estrictas a nivel nacional y regional, como ya ha hecho Francia, reduciendo el uso del glifosato en un 27%. Esta medida, sin embargo, no satisface a París, que abogaba por restricciones a nivel europeo y una prórroga menor.
Reconsiderar la prolongación
Las críticas también provienen de diversas organizaciones de la sociedad civil, que previamente habían instado a la Comisión a reconsiderar la prolongación del glifosato. Eva Corral, responsable de la campaña contra el glifosato de Greenpeace, señala que las nuevas medidas "no pueden garantizar una protección adecuada" y alerta sobre los posibles efectos tóxicos durante otra década.
Bruselas insiste en que su decisión se basa en evaluaciones de seguridad realizadas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA), que han analizado más de 16.000 estudios. Sin embargo, las organizaciones no gubernamentales cuestionan la calidad de estos estudios, mientras persiste la controversia sobre la seguridad del glifosato, clasificado como "probablemente cancerígeno para los humanos" por la Organización Mundial de la Salud en 2015. @mundiario


