El balance del accidente de Adamuz sigue creciendo: 46 víctimas mortales
La lista de fallecidos del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) no se ha cerrado. Al contrario: sigue creciendo, gota a gota, como una herida que se resiste a cicatrizar. Este viernes, la muerte de una mujer de 43 años ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital Reina Sofía ha elevado a 46 el número total de víctimas mortales, casi dos semanas después del siniestro ocurrido el pasado 18 de enero.
La fallecida se llamaba Patricia, era vecina de La Palma del Condado (Huelva) y llevaba días luchando por sobrevivir con graves problemas pulmonares. Había viajado a Madrid para hacer un examen de oposición a Ayudante de Instituciones Penitenciarias y regresaba a casa cuando el tren Alvia descarriló en Adamuz. Su muerte convierte a Huelva en la provincia más golpeada por la tragedia: 29 de las 46 víctimas eran onubenses, más de la mitad del total.
Patricia no murió el día del accidente. Murió después, en una UCI, sostenida por máquinas y por la esperanza de una familia que sabía que el pronóstico era devastador. “Esperábamos un milagro”, reconocía su prima Sara a las puertas del hospital cordobés. Ese milagro no llegó. Y con su fallecimiento, el accidente deja de ser solo una noticia del pasado para volver a instalarse, con crudeza, en el presente.
La Palma del Condado ya estaba de luto. En este municipio onubense se había despedido días atrás a un matrimonio que viajaba a Madrid para visitar a su hijo. Ahora, el dolor se multiplica y se enquista: el siniestro de Adamuz no es un episodio cerrado, sino una tragedia en curso, que sigue sumando nombres, funerales y silencios.
Un accidente que sigue ocurriendo en los hospitales
Aunque los focos mediáticos se han desplazado, el accidente de Adamuz continúa desarrollándose en los pasillos hospitalarios. Hasta la tarde de este viernes, 16 personas de las 126 atendidas tras el descarrilamiento permanecen ingresadas en centros andaluces. Dos de ellas siguen en la UCI. Cada parte médico es una prórroga de la angustia para familias que viven suspendidas entre la esperanza y el miedo.
El Servicio Andaluz de Salud ha informado de una nueva alta hospitalaria y de la salida de un paciente de cuidados intensivos, pero el balance sigue siendo grave. Quince de los ingresados son adultos y uno es un niño. Detrás de cada cifra hay una historia interrumpida, un proyecto vital aplazado o roto.
Huelva, epicentro emocional de la tragedia
Huelva se ha convertido en el corazón del duelo colectivo. Más de 4.000 personas acudieron este jueves al funeral católico celebrado en la capital onubense, una ceremonia presidida por los Reyes. Allí se escucharon palabras que resonaron más allá del templo: “Solo la verdad nos ayudará a curar esta herida”, dijo la hija de una de las víctimas al diario EL PAÍS.
La frase resume el estado de ánimo de muchas familias: el dolor no se alivia solo con homenajes, sino con explicaciones. Con responsabilidades claras. Con la certeza de que algo así no volverá a repetirse.
Un homenaje aplazado y una herida abierta
El Gobierno de España y la Junta de Andalucía han decidido aplazar el homenaje de Estado previsto para el 31 de enero. El motivo es revelador: muchas familias no pueden —o no quieren— acudir todavía. El accidente está demasiado cerca. La herida, demasiado abierta. El duelo, en pleno proceso.
El aplazamiento no es un gesto menor. Reconoce que el tiempo institucional no siempre coincide con el tiempo del dolor.
Este viernes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha comprometido a “llegar hasta el final” para esclarecer lo ocurrido. Ha prometido respuestas, mejoras y acompañamiento. Palabras necesarias, sin duda. Pero insuficientes para quienes siguen contando víctimas. @mundiario



