El asesinato de Laura Luelmo es más escabroso que como lo relató su homicida

Laura Luelmo. / Twitter
Laura Luelmo. / Twitter

En su declaración, Bernardo Montoya aseguró que la metió en la maletera de su coche luego de atarle las manos y la joven murió de un golpe en la cabeza cuando la estaba forzando a tener relaciones sexuales, sin embargo, la Guardia Civil destaca detalles horrorosos del crimen.

El asesinato de Laura Luelmo es más escabroso que como lo relató su homicida

El equipo de Inspección Ocular y criminalística de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil aún se encuentra reconstruyendo el crimen contra la profesora Laura Luelmo. El asesino confeso, Bernardo Montoya ofreció una declaración donde admitía haber asesinado a la joven de 26 años, pero omitía muchos detalles que han ido tomando forma gracias a las últimas indagaciones de las autoridades.

La muerte de Luengo ocurrió en El Campillo, un tranquilo pueblo de 2.000 habitantes en la sierra de Huelva. Montoya recién había salido de la cárcel luego de pasar 21 de sus 50 años de vida, cuando se fijó en la joven maestra que se mudó al frente de su domicilio y entonces decidió cometer un crimen atroz. Las autoridades aseguran que Montoya intentó borrar las pruebas de su crimen, limpiando con lejía los restos de sangre de la Luelmo. Luego empezó a deshacerse de todo lo que podría incriminarle, como algunos enseres de la maestra o la manta donde envolvió todo.

Gracias a la presión de la Guardia Civil, Montoya ha empezado a señalar dónde están algunas cosas de la víctima, como su monedero y llaves, que estaban “metidos en una bolsa en uno de los contenedores al lado del cementerio”; y la manta, que también tenía restos de sangre. La cantidad de sangre hallada en su casa, permite saber a las autoridades que mucho antes de asesinarla, Montoya le propinó una gran paliza a la maestra.

La hipótesis que manejan las autoridades es que el homicida abordó a Luelmo frente a su casa, en algún momento de la tarde del miércoles 12 de diciembre. La calle que divide las dos casas, es una de las menos transitadas del pueblo, y de esto se valió Montoya para forzar a la maestra para que entrara en el interior de su vivienda. Las señales móviles posicionan a ambos en ese lugar durante esa tarde.

Ya dentro de su casa, la agredió sexualmente, según determinó la autopsia. . “Intenté violarla pero, aunque estaba inconsciente, no pude”, dijo Montoya durante su confesión. Pero aún sigue siendo un misterio qué pasó luego de esto, porque el móvil de Luelmo, todavía desaparecido, la posiciona ese mismo miércoles 12, a las 21.00, a nueve kilómetros de donde apareció su cuerpo el lunes, 17.

Los investigadores creen que luego de violarla y haberle propinado un fuerte golpe en la cabeza, el asesino procedió a meterla envuelta en una manta en la parte trasera de su coche. En el mismo se encontraron restos biológicos que están siendo procesados. Luego de subirla al auto, Montoya habría procedido a salir del pueblo pasando cerca del cementerio donde se deshizo de algunas de las pertenencias de Luelmo. El homicida siguió su camino hasta llegar a Las Mimbreras donde se deshizo del cuerpo de la maestra aún con vida dejando en el camino varias de las pertenencias que más tarde servirían para encontrar el cadáver. @mundiario

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