Algunos asesinatos como el de Cuenca van más allá de la de violencia de género

¿Qué razones pueden justificar el asesinato de seres humanos inocentes?
¿Qué razones pueden justificar el asesinato de seres humanos inocentes?

El uso reiterado del concepto de 'violencia de género' en los medios de comunicación relativiza la criminalidad y el ensañamiento de los asesinatos de este verano.

Algunos asesinatos como el de Cuenca van más allá de la de violencia de género

El uso reiterado del concepto de "violencia de género" en los medios de comunicación relativiza la criminalidad y el ensañamiento de los asesinatos de este verano.

Los asesinatos de madres, mujeres y niños que, en este país, desde junio han marcado una clase de agenda macabra a veces son objeto de comentario en tertulias y debates mediáticos. Lo que me preocupa es la reasignación automática o resemantización del hecho cruento bajo la etiqueta de un eufemismo que está empeorando, desde mi punto de vista, la criminalidad del atentado contra la otra persona.

"Violencia de género" se ha convertido en un eufemismo que, si hace unos años, tuvo una eficacia inmediata para definir un perfil criminalístico y de violencia reincidente contra la mujer, parece que hoy está perdiendo ese alcance punitivo y estigmatizador. Asesinatos como el de Cuenca no pueden ser despachados bajo la premisa de un mero maltratador, sino que estamos ante la expresión máxima de un perfil psicopático, donde el asesino vuelve a caracterizarse por un esquema de violencia premeditada, por una realidad psicológica donde la malignidad no está reñida con la estupidez y con un comportamiento patán, como se ha demostrado en la forma de proceder.

No se puede permitir que, desde el punto de vista mediático y pedagógico incluso, se califique el asesinato como el último escalón de una conducta machista, reprobable y fustigadora. No hay caso de violencia de género en estos crímenes donde un tipo entierra en cal viva a su exnovia y a la amiga o aquel otro que ha mutilado a sus hijas, o aquel otro que decidió quemar a sus vástagos después de sedarlos. El uso de "violencia de género" en estos ejemplos relativiza la gravedad extrema del crimen, porque lo despoja de su carácter sanguinario, explícito y exhibicionista. "Violencia" y "género" son sustantivos que quedan ya lejos de otros sentidos del morir y del crimen en los que la amputación, los tiros a quemarropa, el suicidio, la huida y los enterramientos a cal viva son rasgos predominantes.

Algunos asesinatos como el de Cuenca van más allá de la de violencia de género
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