46 millones de personas podrían padecer trastornos psiquiátricos y neurológicos
Nuevas investigaciones indican que más de un tercio de los pacientes que sobrevivieron a la Covid-19 fueron diagnosticados de ansiedad, trastornos del estado de ánimo, trastorno de estrés postraumático, entre otros.
En el artículo La pérdida del olfato podría conducir a otras patologías mentales, publicado en MUNDIARIO en noviembre de 2020, además de recordar los síntomas principales de la Covid-19 hice un paréntesis en la pérdida del olfato y del gusto, dos síntomas que en algunos pacientes, muchas veces, pasan desapercibidos, y que podrían ser el punto de partida de otras patologías mentales. Además, hice hincapié que según datos de la OMS, el 80% de las personas se recuperan sin necesidad de un tratamiento hospitalario; es decir, estamos hablando que 1 de cada 5 personas que contraen la enfermedad terminan en un cuadro grave que incluye dificultades para respirar (las personas mayores y las que padecen afecciones como hipertensión arterial u otros padecimientos cardíacos o pulmonares, diabetes o cáncer tienen más probabilidades de presentar cuadros graves).
En lo que respecta a la pérdida del olfato y del gusto, subrayé que para algunos pacientes ha significado todo un desafío, debido a que la ausencia o cambios en la percepción de los olores y sabores ha significado un reto extra en las acciones cotidianas y hasta ordinarias, como por ejemplo en el aseo personal.
La ciencia fundamenta estas pérdidas diciendo que el virus tiene la capacidad de dañar las terminaciones nerviosas de las fosas nasales y de la lengua, y como una consecuencia el cerebro es incapaz de identificar debidamente el olor o el sabor de algo; no obstante, expresé que se desconocía el impacto psicológico que les pueden ocasionar, o se lo está infravalorando. A la vez, debemos considerar que el sentido del olfato participa en el sentido del gusto; y ambos son importantes en la memoria, el estado de ánimo y las emociones, y como sabemos todo aquello que nos afecte estos tres puntos podría llevarnos a recluirnos, y de allí a otras patologías mentales.
Los sabores y los olores si no pueden ser apreciados, sentidos, imaginados y hasta memorizados serán una simple decoración, que pasarán al olvido.
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A todos estos datos, ahora debemos sumarle un trabajo publicado en “Lancet Psychiatry”, en el que luego de analizar a más de 236.000 pacientes que padecieron esta infección respiratoria, principalmente en Estados Unidos, llegaron a la conclusión que más de un tercio de los sobrevivientes a la Covid-19 desarrollan complicaciones psiquiátricas y neurológicas. De hecho, los investigadores descubrieron que el 34% de los pacientes que sobrevivieron fueron diagnosticados con estos padecimientos dentro de los seis meses posteriores a su infección, entre las que se destaca la ansiedad (en un 17%) y los trastornos del estado de ánimo (en el 14% de los casos).
Maxime Taquet, investigador clínico en psiquiatría de la Universidad de Oxford y coautor del estudio, subrayó que la tasa de diagnósticos parecían tener una relación recíproca con la gravedad de la enfermedad (es decir, que las personas que enferman de forma grave tienen un mayor riesgo de desarrollar complicaciones neurológicas y psiquiátricas); también señaló que la Covid-19 no aumentó el riesgo en la enfermedad de Parkinson o en el síndrome de Guillain-Barré, dos afecciones neurológicas que sabemos que a veces se asocian con una infección viral.
También, existe otro estudio, más pequeño, realizado en febrero, que involucró a 381 pacientes de un hospital en Roma, en Italia, donde se determinó que el 30% de ellos experimentaron un trastorno de estrés postraumático (TEPT) después de la recuperación.
Con estos nuevos datos, y si tenemos en cuenta que hasta el momento tenemos unos 137 millones de infectados, estamos hablando que unos 46 millones podrían padecer de estos trastornos; es decir, que estos resultados científicos, sin lugar a dudas, nos revelan que esta crisis sanitaria no termina con la Covid-19, sino que el sistema de salud de cada país deberá continuar apoyando en la resiliencia de los afectados por el SARS-CoV-2. @mundiario