El 2024 es el año más cálido de la historia mientras el negacionismo climático gana fuerza
El calentamiento global alcanza niveles sin precedentes en 2024, consolidándose como el año más cálido registrado en milenios. Según los datos recopilados por el Servicio de Cambio Climático Copernicus, la temperatura media diaria del planeta ha sido de 15,12 grados Celsius, superando el récord de 2023. Este aumento está directamente relacionado con la acumulación de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, que este año ha alcanzado las 422 partes por millón, una cifra inédita en cientos de millas de años.
La crisis climática no solo se manifiesta en temperaturas récord, sino también en la intensificación de fenómenos meteorológicos extremos. Huracanes devastadores en América y lluvias torrenciales en Europa han dejado tras de sí un rastro de destrucción, pérdidas económicas millonarias y vidas truncadas. Los científicos advierten que estas catástrofes se volverán más frecuentes e intensas si no se toman medidas drásticas para frenar las emisiones de gases contaminantes.
Sin embargo, el panorama político internacional añade una capa de complejidad a esta crisis. La vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca amenaza con un nuevo abandono de Estados Unidos del Acuerdo de París, debilitando los esfuerzos globales para combatir el cambio climático. En Europa, el auge de partidos populistas contrarios a las políticas verdes podría frenar los avances en materia medioambiental, especialmente tras las elecciones en Alemania, previstas para febrero de 2025.
Este próximo año será crucial para la diplomacia climática, con dos eventos clave en el horizonte: las negociaciones para un tratado internacional contra la contaminación por plásticos y la cumbre del clima en Brasil, donde los países deberán presentar sus nuevos planes de recorte de emisiones para 2035. Ambos encuentros pondrán a prueba la capacidad de las naciones para priorizar el bienestar del planeta frente a los intereses políticos y económicos a corto plazo.
Mientras tanto, la transición hacia energías renovables sigue avanzando, aunque no a la velocidad necesaria. En España, las fuentes renovables ya generan el 56% de la electricidad, marcando un récord histórico. Sin embargo, la dependencia del carbón y el petróleo en grandes economías emergentes, como India y China, plantea desafíos significativos para alcanzar los objetivos globales de descarbonización.
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha insistido en que la revolución de las energías limpias es imparable, pero advierte que los combustibles fósiles deben abandonarse mucho más rápido para evitar consecuencias climáticas catastróficas. Sin embargo, la incertidumbre política global, alimentada por el populismo negacionista, amenaza con descarrilar los avances logrados hasta ahora.
Con un planeta en calentamiento acelerado y una crisis climática cada vez más evidente, 2025 comienza cargado de desafíos y oportunidades. La pregunta es si los líderes mundiales estarán a la altura de las circunstancias o si prevalecerán los intereses políticos y económicos a corto plazo. El futuro del planeta pende de un hilo, y las decisiones que se tomarán en los próximos meses serán determinantes para las generaciones venideras. @mundiario



