La aridez avanza: el 77% del planeta se volvió permanentemente más seco en tres décadas
Un informe científico presentado en la COP16 de la desertificación, celebrada en Riad hasta el 13 de diciembre, revela que el 77 % de la superficie terrestre ha experimentado condiciones de aridez en las últimas tres décadas. Este fenómeno, atribuido al aumento de temperaturas causado por el cambio climático, representa una amenaza global que afecta a miles de millones de personas y tiene graves implicaciones para la agricultura y la seguridad hídrica.
La investigación, titulada The Global Threat of Drylands, destaca que regiones como el Mediterráneo, el este de Estados Unidos, el sur de Australia y gran parte del sur de África están en alto riesgo de desertificación. Países como Sudán del Sur y Tanzania presentan el mayor porcentaje de tierras en “transición” hacia condiciones secas, mientras que China lidera en extensión total de tierras afectadas.
Ibrahim Thiaw, secretario general de la Convención de Naciones Unidas para Combatir la Desertificación (UNCCD), subrayó la gravedad del hallazgo. “Por primera vez, la crisis de la aridez ha sido documentada con claridad científica, revelando una amenaza existencial que afecta a miles de millones de habitantes, dijo”. Thiaw también advirtió de que, aunque las sequías pueden ser temporales, la aridez implica un cambio permanente en el clima: “cuando las temporadas secas se prolongan, la capacidad de recuperación se pierde progresivamente”.
De acuerdo con el informe, el 40 % de la superficie agrícola mundial ya está afectada por la aridez, lo que contribuye significativamente a la degradación del suelo. Cada año se pierden 100 millones de hectáreas de tierra cultivable, un área equivalente al doble del territorio de España. La deforestación, la erosión y el crecimiento demográfico agravan aún más este problema, que también está detrás de las migraciones climáticas.
Zonas con aumento de humedad
El estudio también destaca una tendencia opuesta en algunas áreas: el 22 % de la superficie terrestre ha experimentado condiciones más húmedas de lo habitual. Esta situación se observa principalmente en el interior de Estados Unidos y en diversas regiones del sudeste asiático. Aun así, la proporción de tierras que se secan supera con creces a las que se humedecen, lo que plantea un desafío mayor a nivel global.
Se estima que actualmente 2.300 millones de personas viven en tierras en proceso de desertificación. De no cambiar la tendencia de emisiones y calentamiento global, esta cifra podría alcanzar los 5.000 millones a finales del siglo XXI.
Soluciones para enfrentar la crisis de la aridez
Sergio Vicente-Serrano, coautor del estudio y experto del Instituto Pirenaico de Ecología, afirmó que “este informe recalca la necesidad crítica de hacer frente a la aridez como uno de los retos globales de nuestro tiempo”. Propuso estrategias como mejorar el uso de la tierra, invertir en cultivos resistentes a la sequía, optimizar el uso del agua y construir comunidades resilientes a la aridez. La colaboración internacional y la innovación son esenciales para enfrentar este desafío.
El informe presentado en la COP16 destaca la necesidad de un marco global de cooperación para combatir la desertificación. Entre las metas está la restauración de 1.500 millones de hectáreas de tierras degradadas para 2030, una iniciativa conocida como Neutralidad de la Degradación de la Tierra.
Arabia Saudí, anfitrión de la COP16, ha tomado un rol en la lucha contra la desertificación. Con el 95% de su territorio afectado por la aridez, el país lanzó la Iniciativa Verde de Oriente Próximo, que busca plantar 50.000 millones de árboles y restaurar 200 millones de hectáreas. Además, impulsa la Iniciativa Global del G20, que pretende reducir la degradación de los suelos en un 50 % para 2040.
Esta cumbre es una de las más importantes del año, junto con la COP16 de Biodiversidad en Cali y la COP29 del cambio climático en Bakú. La cooperación entre casi 200 países resulta crucial para enfrentar una crisis que amenaza no solo a los ecosistemas, sino también a la seguridad alimentaria y a millones de personas en todo el mundo. @mundiario





