Un otoño cálido y húmedo: el impacto del cambio climático en España
El otoño de 2024 en España quedó marcado por un contraste que refleja las tendencias del cambio climático. Si bien el inicio de septiembre trajo temperaturas por debajo de lo habitual —un hecho cada vez más raro—, el resto de la estación estuvo dominado por el calor. Octubre fue especialmente cálido, y noviembre rompió todos los récords desde 1961, alcanzando una temperatura media 2,8°C por encima de lo normal.
Según el balance presentado por Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), la temperatura media del otoño en España peninsular fue de 15,5°C, 1,1°C por encima de la media del periodo de referencia (1991-2020). En el ranking histórico, esta estación ocupa el séptimo puesto entre los otoños más cálidos registrados y el sexto del siglo XXI. Las zonas costeras del Mediterráneo, como Murcia y la Comunidad Valenciana, registraron temperaturas de carácter extremadamente cálido, mientras que en la mayor parte del país el otoño fue cálido o muy cálido.
Un dato destacado fue la máxima histórica alcanzada en noviembre: el día 8, La Aldea de San Nicolás (Gran Canaria) registró 37,1°C, la temperatura más alta en cualquier punto de España para este mes desde que existen registros.
Una estación húmeda
En cuanto a precipitaciones, el otoño se consideró húmedo en su conjunto, con una media de 236,5 litros por metro cuadrado, un 118% del valor normal. Octubre destacó como el más lluvioso de la serie histórica debido a las intensas lluvias torrenciales en el Mediterráneo, mientras que noviembre fue especialmente seco, situándose como el segundo más seco del siglo XXI. A pesar de estos altibajos, el año 2024 podría cerrar como un año húmedo, ya que a principios de diciembre ya se habían acumulado 660 litros por metro cuadrado, superando el promedio anual de 600 litros.
La sequía, sin embargo, persiste en varias regiones del país. Zonas como Murcia, Almería y Canarias enfrentan sequías de un año, mientras que la falta de lluvias a largo plazo afecta a regiones de Cataluña, el Cantábrico y partes del sur peninsular.
Para el invierno, la predicción de la Aemet apunta a temperaturas superiores a lo normal en todo el territorio, con mayor probabilidad en el noroeste y el tercio sur de la Península, así como en los archipiélagos. Respecto a las lluvias, el escenario más probable es el de un invierno seco, aunque las incertidumbres son altas.
Ahora bien, desde 2010, España no registra un otoño frío, y la mayoría de las estaciones han sido cálidas o extremadamente cálidas. Estos fenómenos subrayan la necesidad de prepararse para un futuro marcado por el calentamiento global y sus consecuencias climáticas. @mundiario



