Buscar

MUNDIARIO

Diez paradojas de la primera comunión eclipsada por los inconcebibles zapatos de Letizia

La Reina Letizia roba todo el protagonismo a su hija en la ceremonia supuestamente normal de su primera comunión poniéndose unos polémicos zapatos que acapararon la atención de los medios.

Diez paradojas de la primera comunión eclipsada por los inconcebibles zapatos de Letizia
 La familia Real y los Ortiz Rocasolano.
La familia Real y los Ortiz Rocasolano.

Firma

María Fidalgo Casares

María Fidalgo Casares

La autora, MARÍA FIDALGO CASARES, es Analista social y Crítica de arte y Literatura. Doctora en Historia por la Universidad de Sevilla, es Académica de la Historia de Andalucía y escribe en MUNDIARIO . @mundiario

La Reina Letizia roba todo el protagonismo a su hija en la ceremonia supuestamente normal de su primera comunión poniéndose unos polémicos zapatos que acapararon la atención de los medios.

​No había demasiada expectación ante la primera comunión de la Princesa de Asturias. Desde la Zarzuela se habían encargado de difundir que sería un acto privado, familiar y con sus compañeros de colegio, como el de “una niña normal”. Pero todo quedó eclipsado por la indefendible elección de unos zapatos que fueron los auténticos protagonistas de una ceremonia que no exhibió en absoluto esa pretendida normalidad.

Pies de Letizia Ortiz.Pies de Letizia Ortiz.

 

Antes de entrar en los polémicos zapatos, analicemos las diez paradojas encontradas:

1) Supuesta normalidad.- Por mucho que lo recalquen, Leonor no es una niña normal.  El prescindir de una ceremonia especial  para la Princesa de Asturias ofendió tanto a monárquicos como a católicos, para los que los símbolos son muy importantes y el ningunearlos resulta hiriente. Celebrar la primera comunión un día de diario, con ropa corriente es una falta de respeto a la Iglesia Católica, sobre todo siendo la heredera de la corona. La primera confesión tuvo lugar en un carísimo club de tenis... muy corriente ¿no?

2) Colegio. Leonor no es una niña normal… ni va a un colegio normal, sino al más exquisito de Madrid, lleno de millonarios y rancia nobleza. El lucir en esta ceremonia el uniforme del elitista colegio, - una fotografía que la acompañará toda su vida y que saldrá recurrentemente en prensa durante años-  con un ostentoso escudo dorado de la entidad docente, no da ejemplo a la sociedad española que está viviendo la peor crisis del siglo. Tanto aire fresco iba a aportar la sangre plebeya de Letizia y resulta que los hijos de los restantes reyes europeos van a colegios públicos y las nuestras a un privado cuyo precio supera dos veces el salario mínimo interprofesional con el que viven familias enteras. Está situado en Aravaca, el municipio con el PIB más alto de España. Con una humildad de atrezzo La Razón explicaba que el colegio no quería hacer diferencias entre los niños y “hasta iban a poner el mismo husky para todos”. El husky, para los profanos, es una prenda acolchada que llevaban los terratenientes en las cacerías y que se ha popularizado entre el pijerío nacional.

3) Atuendo.- Si  tanto insisten en tener una primera comunión normal, en un acto colegial… Letizia  debería haber llevado un atuendo elegante pero discreto. Pero no... lo hizo estrenando modelo de alta costura para acaparar la atención de todos, un “modelazo“ como calificó García Calvo… Estaba muy favorecida y llamaba la atención con un modelo de su modisto de cabecera, Felipe Varela, un vestido de seda de color aguamarina y un abrigo de guipur en color blanco, como siempre más ceñido de la cuenta, aunque sin caer en las desatinadas estrecheces con que suele obsequiarnos. Curiosamente para una ceremonia que iba a ser tan corriente fue más arreglada que a muchas conmemoraciones de empaque y si no, recuérdese los trapillos que lleva a veces a las ceremonias militares. Aun así hubo también voces discrepantes al vestido considerando que el guipur tenía mal aspecto a modo de mantel desechable de encaje plasticoso de los chinos. Unas gafas espejadas también en verde y un bolso de vinilo conjuntaban surrealistamente el vestido.

4) Protagonismo.- Lo normal en todas las primeras comuniones es que el protagonista sea el niño o la niña. por ello al igual que en las bodas, los invitados intentan prescindir del blanco, el color que atrae todas las miradas... Pero eso es superior a las fuerzas de Letizia,  que tiene que ser la protagonista: “Aquí la que va de blanco soy yo”… Por supuesto eligió el blanco y por si fuera poco eligió los zapatos de marras por si hubiera alguna duda.

5) Uniforme.- Letizia eligió que la primera comunión la hiciera con el uniforme, más aséptico y sin carga religiosa. Dada la “mano” que tiene en el colegio: acabó con el cargo de la directora que llevaba 45 años y había sido tutora del príncipe, infiere en los menús del comedor, privacidad, móviles de los niños, subida de la tapia del colegio... no es muy descabellado pensar que si hubiera planteado otra opción, los escolares la hubieran seguido. Pero ni así.  No cuidó la indumentaria de la niña, en absoluto iba perfectamente uniformada… La falda muy ancha en la cintura y ligeramente corta para una ceremonia religiosa y acompañaban los calcetines escolares unos inadecuados zapatos bailarinas que no tienen nada que ver con el uniforme y que exigía un zapato tipo colegial o castellano de niña.

6) Privilegios.- De nuevo con la ceremonia corriente, aunque no gozaron de privilegios dentro de la iglesia, las familias de los niños tenían cerrado el número de invitados por comulgante… Pues bien, ellos lo duplicaron, lo que tendría sentido si incorporara a otros miembros de la Familia Real como la Infanta Elena. Pero no... allí estaba la patrulla Ortiz Rocasolano, incluida inexplicablemente la consorte paterna, aunque no Telma. El despliegue de seguridad  limitaba a los padres y a los otros niños secuestrando el acto e impidiendo las fotografías con normalidad.

7) Imputados.- La  ausencia de Cristina se achacó a su imputación por la justicia. Sin embargo, tanto Menchu como su hijo, el padre de Letizia, también están imputados por alzamiento de bienes y estaban allí tan frescos. La ausencia de Elena, algunos la han interpretado por la gran afección que genera en el pueblo que podría molestar a Letizia, mucho menos popular. De hecho se ha organizado un grupo de elenistas que proponen a Froilán como heredero en razón de la discriminación constitucional de Elena por cuestión de sexo…

8) Peinados.- Últimamente se ha parangonado mucho a la peluquera de Letizia que ha protagonizado varios artículos de prensa reciente. Letizia  Iba bien peinada y con cierto glamour,  aunque sigue con ese efecto de pelo no demasiado limpio. Sin embargo, los peinados estuvieron  muy desacertados en el resto de la familia. La niña comulgante con las trenzas estaba linda, pero por un lado tan tirante que semejaba calva. La madre Letizia peinada cual clon de la hija, algo que es más obvio dado los recientes retoques estéticos de la sindicalista, la madrastra Togores negro cual pelo pantojil , y el padre de Letizia, con un tupé sospechoso de injerto y con una tonelada de Just for Men que no parecía Juanito Valderrama o el Pescaílla (auténticos iconos del Farmatint masculino) pero casi. La Reina Sofía lucía un toque azulado en el cabello poco habitual. La abuela Menchu (todavía algunas no podemos olvidar los gritos cual Ama Rosa declamando el evangelio en la boda) con pelucón blanco y unos pantalones poco apropiados y que le quedaban larguísimos por delante y muy poco estéticos en el trasero a modo de pañal. ¿Tanto le hubiese costado ponerse una falda?

9) Los Reyes, los menos importantes.- Letizia fue protagonista mediática absoluta, los Ortiz Rocasolano como Pedro por su casa, las niñas espontáneas felicísimas y contentas… la Reina Sofía estupenda y dos convidados de piedra: los dos reyes… al menos, el Rey Juan Carlos, muy bronceado, arrancó la mayor ovación de la mañana y  borboneó un par de veces, pero como si con él no fuera la cosa, apenas se miró con la Reina Sofía y por lo visto no se quedó ni a comer.

10) And the winner is: los zapatos.- Aunque debería haber llevado unos zapatos a juego con el vestido... noooo. La ceremonia iba a ser corriente y dado su carácter, la Reina no podía resaltar excesivamente, por lo que la atención mediática a su persona iba a ser limitada…. Y bingo. ¿Idea de la nueva estilista recién fichada de Cosmpolitan…? Unos zapatos de PVC! Con tacón de metalcrilato! que dejaban a la vista todo el pie y en manicura en rojo fuego cómo no?...

Letizia dejó a los presentes sin aliento, e incluso los primeros que vieron las fotos pensaron que era una broma… Daba igual que el calzado fuera incómodo, que se le saliese el dedo gordo, de transpiración nula, que no absorbiera la humedad y el pie quedara encharcado en sudor. Tampoco que los dedos dada la presión del tacón lucieran constreñidos por el plástico a modo de garras (aunque supuestamente se hizo la cirugía para enderezar los huesos de los dedos). Toda la atención se concentraría en ellos y por ende en ella.

Y acertó plenamente… corrieron ríos de tinta. Los medios más cortesanos los llamaban zapatos de cenicienta… pero en la red los comentarios hervían. Zapatos de dragqueen, de stripper, de travesti, hasta de fetichistas... y los más defensores los disculpaban diciendo que eran zapatos tendencia... y es verdad, lo son. Los han llevado recientemente Rihanna, Beyoncé, Jennifer López, Kristen Stewart o Kim Kardashian,  (¡qué elegancias, Dios mío). Además ella, de todos los zapatos transparentes, eligió los que son totalmente transparentes, los más inadecuados para la ocasión, que en cualquier acto matutino quedarían raros, pero en una comunión más. Fealdad, falta de decoro,  falta de respeto, mal gusto y vulgaridad… pero qué mas da… lo había conseguido como la canción de Cecilia:

 

Sería la novia en la boda,
El niño en el bautizo,
El muerto en el entierro,
Con tal de dejar sello
Dama que hace
lo que le viene en gana.