Nueva ley del medicamento: entre el ahorro millonario y la preocupación por el abastecimiento

El Gobierno impulsa una ley que flexibiliza precios, prescripción y dispensación, con el objetivo de mejorar el acceso y la competitividad en el sector farmacéutico.
Una farmacia. / Pixabay.
Una farmacia. / Pixabay.

El Gobierno ha dado luz verde al anteproyecto de ley del medicamento, una reforma que promete cambiar las reglas del juego en el sector farmacéutico español.

Con medidas orientadas a flexibilizar los precios, ampliar la capacidad de prescripción y mejorar la dispensación de fármacos, el Ministerio de Sanidad estima que el ahorro público anual superará los 1.300 millones de euros. Sin embargo, el proyecto también enfrenta resistencia de la industria farmacéutica, que alerta sobre posibles riesgos para el abastecimiento de medicamentos.

Una reforma estructural

La legislación vigente en materia de medicamentos ha permanecido casi intacta desde los años noventa. Con esta nueva norma, el Ejecutivo busca no solo reducir el gasto público, que actualmente asciende a 23.000 millones de euros anuales, sino también abordar problemas crónicos como el desabastecimiento y la rigidez en la regulación de precios.

El plan de reforma prevé una inversión inicial de 350 millones de euros, financiados a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Además, el Gobierno ha optado por una tramitación parlamentaria urgente para acelerar su implementación. No obstante, el Congreso podría presentar obstáculos, como ocurrió recientemente con la fallida creación de la Agencia Estatal de Salud Pública.

Ahora bien, uno de los aspectos más innovadores de la reforma es la ampliación de la capacidad de prescripción a enfermeras y fisioterapeutas, quienes podrán recetar determinados fármacos dentro de sus competencias. Esta medida pretende agilizar el acceso a tratamientos y reducir la carga en la atención primaria.

Asimismo, la normativa permite a los médicos emitir recetas de uso prolongado para pacientes con enfermedades crónicas, eliminando la necesidad de renovarlas anualmente. En la dispensación, los farmacéuticos contarán con mayor flexibilidad para ofrecer alternativas con el mismo principio activo, una solución clave para mitigar el desabastecimiento.

Un nuevo modelo de fijación de precios

La reforma también impacta en el ciclo de vida de los medicamentos. Actualmente, cuando un fármaco pierde su patente, su precio se ajusta al más bajo del mercado, lo que reduce la rentabilidad para los laboratorios y puede derivar en problemas de suministro. Con la nueva ley, se introducirá un sistema de precios más flexible, permitiendo variaciones en función de las características de los fármacos.

La industria farmacéutica, sin embargo, ha mostrado su oposición. En un comunicado conjunto, las principales patronales advierten que esta regulación podría comprometer la viabilidad de muchas líneas de producción y agravar el problema del desabastecimiento.

El anteproyecto aún debe superar el debate parlamentario, donde se discutirá, entre otros puntos, la revisión del sistema de copago farmacéutico. El Gobierno aboga por una mayor progresividad, pero por ahora mantiene los tres tramos actuales, que oscilan entre un 40% y un 60% de financiación en función de la renta.

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha defendido la reforma como una oportunidad para generar "sana competencia" en el sector, favoreciendo el acceso a genéricos y biosimilares. A medida que avance la tramitación, el futuro de la ley dependerá del respaldo político que logre recabar en el Congreso y de su capacidad para conciliar los intereses de los diferentes actores del sector. @mundiario

Comentarios