Demencia, depresión y soledad: los desafíos de la salud mental en los mayores
El envejecimiento de la población española es una realidad indiscutible. Según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), para 2025 la esperanza de vida en España se situará en 80,9 años para los hombres y 85,5 años para las mujeres. Sin embargo, esta alza en la longevidad trae consigo una serie de retos adicionales, sobre todo en el ámbito de la salud mental, una de las áreas más desprotegidas en los mayores de 65 años.
Uno de los problemas más evidentes es el aumento de trastornos mentales en la vejez. Según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2023, aproximadamente el 34% de la población española padece algún trastorno mental, porcentaje que incrementa con la edad. Las personas mayores, particularmente las que superan los 85 años, ven cómo las enfermedades mentales, como la demencia (con el alzhéimer como variante más frecuente), se convierten en un desafío tanto para ellos como para sus familias y para los servicios sanitarios. De hecho, se estima que entre el 15% y el 20% de los mayores de 75 años padecen algún tipo de demencia, una cifra alarmante que pone en primer plano la necesidad de mejorar la atención y los recursos destinados a este colectivo.
La depresión, otro trastorno frecuente en la tercera edad, tiene particularidades que la hacen más difícil de detectar y tratar. Muchos ancianos no se manifiestan de manera evidente, y sus quejas a menudo se confunden con achaques físicos. El aislamiento, la pérdida de autonomía y el duelo por la muerte de seres queridos son factores que agravan la depresión, aumentando el riesgo de deterioro cognitivo y, en casos extremos, de suicidio. En 2023, casi el 40% de los suicidios en España fueron cometidos por personas de 60 años o más, un dato que refleja la gravedad del problema.
Una preocupación creciente
El abuso de sustancias como el alcohol o los ansiolíticos también es una preocupación creciente. La soledad y la incapacidad para enfrentar la vida diaria hacen que muchos mayores recurran al alcohol, aumentando los riesgos de intoxicación, problemas de memoria y conductas violentas. Además, la polimedicación, común entre los ancianos, tiene efectos adversos si se combina con estas sustancias, lo que puede llevar a un empeoramiento significativo de la salud.
Otro aspecto alarmante es la violencia machista en la vejez. A pesar de que la violencia de género es reconocida como un grave problema en las mujeres jóvenes, su prevalencia en la tercera edad es igualmente impactante. Según datos de 2019, un 27% de las mujeres mayores de 65 años sufrieron violencia machista durante años, pero el miedo, la dependencia económica y el aislamiento social dificultan que estas situaciones sean visibilizadas y abordadas adecuadamente.
La soledad no deseada también juega un papel fundamental en el deterioro de la salud mental en las personas mayores. Un estudio de la Fundación La Caixa reveló que el 14,8% de los mayores de 65 años se sienten profundamente solos, lo que influye negativamente en su bienestar físico y emocional. La falta de apoyo social, combinada con una salud física deteriorada, aumenta la vulnerabilidad a enfermedades y a un envejecimiento prematuro.
Fomentar un envejecimiento saludable
Ante estos desafíos, es crucial que tanto el sistema sanitario como la sociedad en general asuman una mayor responsabilidad. A nivel individual, es fundamental fomentar un envejecimiento saludable, que no solo involucre el cuidado físico, sino también el bienestar emocional, con actividades que estimulen la mente y fortalezcan los lazos sociales. Asimismo, debe combatirse el edadismo, promoviendo una integración intergeneracional que elimine la discriminación por edad.
Además, la sobrecarga emocional de las cuidadoras familiares, que en su mayoría son mujeres, exige una mayor intervención del sistema de recursos sociales. Sin apoyo externo, muchas de estas cuidadoras se enfrentan a problemas de salud, estrés y aislamiento, lo que agrava la situación de los mayores que cuidan.
En definitiva, la salud mental de las personas mayores no debe seguir siendo un tema olvidado. El envejecimiento de la población no es solo una cifra; es un reto colectivo que requiere de una acción decidida y un enfoque integral para garantizar un envejecimiento digno y saludable para todos. @mundiario



