La ciencia del ejercicio: ¿cuál es el mejor momento para entrenar?
El ejercicio físico es un pilar fundamental para la salud. No obstante, más allá de la cantidad, el momento del día en que se realiza podría influir en sus efectos. Un comunicado reciente sugiere que, a pesar de las limitaciones familiares, sociales o laborales que puedan dificultar la elección del momento de entrenamiento, la clave está en moverse regularmente, recordando que "hacer algo es siempre mejor que no hacer nada, y más (de forma controlada) es mejor que menos".
La medicina de precisión, un enfoque innovador en la atención sanitaria, destaca la necesidad de adaptar tratamientos y estrategias de prevención según las características individuales de cada persona. En este nuevo paradigma, el ejercicio desempeña un papel crucial, especialmente en programas destinados a abordar enfermedades crónicas del siglo XXI. La propuesta es prescribir ejercicio de precisión, ajustado a la genética, entorno y estilo de vida de cada individuo, consultando a profesionales de las ciencias de la actividad física y del deporte.
Las investigaciones más recientes apuntan hacia la posibilidad de que el momento del día en que se realiza el ejercicio pueda influir en sus beneficios. Contrariamente a la creencia tradicional de que hacer ejercicio por la mañana en ayunas favorece la pérdida de peso, nuevos estudios indican que la capacidad para quemar grasa podría ser mayor por la tarde, especialmente en hombres. Además, se señala que hacer ejercicio por la tarde podría mejorar el control de la glucosa y la presión arterial en personas con ciertas condiciones de salud.
No hay consenso
Aunque aún no hay evidencia científica concluyente sobre el momento óptimo para hacer ejercicio, se resalta la importancia de invertir recursos en investigar este aspecto. En este sentido, un estudio del biobanco del Reino Unido sugiere que la intensidad y el momento del día podrían ser factores clave, mostrando que la actividad física moderada/vigorosa entre las 11 de la mañana y las 5 de la tarde se asocia con un menor riesgo de mortalidad por todas las causas y enfermedad cardiovascular.
En conclusión, mientras la ciencia busca respuestas definitivas, la recomendación es clara: hacer ejercicio cada día. La llamada es a moverse de acuerdo con las posibilidades y sin mirar el reloj. Aunque aún no haya un consenso sobre el momento óptimo para entrenar, la atención a la individualización de la dosis de ejercicio podría ser el futuro de la medicina preventiva y terapéutica. ¡Muévase! @mundiario



